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Obispo de Matagalpa: “Sigan pendientes de nosotros”

El llamado del jerarca católico fue al finalizar una “cantada a Nicaragua y a nuestro Dios bendito” desde la Residencia Episcopal, de donde la Policía le impidió salir. Sacerdotes, feligreses y personal de medios católicos estaban acompañándole. “A ver hasta dónde nos llega la comida”, dijo.

Obispo de Matagalpa en cantata
La cantada del obispo de Matagalpa junto a varios sacerdotes y jóvenes, incluyó complacencias. Captura de video

Aunque fue obligado por la Policía al encierro en la Residencia Episcopal, este jueves 4 de agosto, cuando le impidieron salir del edificio con un descomunal despliegue policial sin precedentes contra la Iglesia, el obispo de Matagalpa, monseñor Rolando José Álvarez Lagos y un grupo de sacerdotes y fieles que le acompañan, demostraron la fortaleza de su fe con lo que denominaron una “Cantada a Nicaragua y a nuestro Dios bendito”.

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“Qué vamos a hacer”, se preguntó monseñor Álvarez al iniciar la cantada trasmitida en vivo a través de la red social Facebook, señalando que los sacerdotes y jóvenes que están retenidos en la Residencia Episcopal “tenemos alegría en el corazón, fortaleza interior y paz en nuestra vida”.

El obispo de Matagalpa, quien es también Administrador Apostólico de la Diócesis de Estelí, dijo que mientras la Policía les impida salir del edificio y que también impida que la feligresía pueda ingresar a la Curia Episcopal, “aquí estaremos orando, rezando, platicando, conversando, y veremos pues hasta dónde nos llega la comida, ahí les avisaremos”.

Nicaragua Nicaragüita y Nicaragua mía fueron las primeras canciones que el obispo llamó a que todos los nicaragüenses cantaran “en sus cuartos, en su hogar”.

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La Bandera Nacional, imágenes de la Virgen de Fátima y de María Rosa Mística, así como una foto de San Arnulfo Romero –el obispo martirizado en El Salvador– destacaban en la sala donde cantaban el obispo y los sacerdotes con algunos jóvenes. En una mesa, al centro, las imágenes del Divino Niño y de San José estaban en los extremos de una réplica de la iglesia Santa María Magdalena del municipio de Totogalpa, departamento de Madriz.

Viva la Iglesia en Nicaragua, fue el siguiente canto; mientras que en ocasión del patrono de los sacerdotes, San Juan María Vianney, el grupo continuó con el canto Pescador de hombres.

Alma misionera, y el canto Hermosa Doncella, así como Qué detalle Señor has tenido conmigo, fueron parte del repertorio que incluyó dedicatorias. A los seminaristas del Seminario San Luis Gonzaga de las Diócesis de Siuna y Matagalpa, dedicaron el canto Viva Cristo Rey.

A través de comentarios en la transmisión, los feligreses pidieron cantos y fueron complacidos: Sacerdote para siempre, Divino Maestro y Escuchad o tierna Madre, fueron los finales.

El obispo de Matagalpa concluyó el improvisado concierto virtual invitando a los nicaragüenses a sumarse a la jornada de ayuno y oración para este viernes 5 de agosto.

Desde el 17 de julio reciente, el jerarca católico convocó a una “cruzada de oración y adoración” que se extendería hasta diciembre próximo, para pedir a Dios por la Iglesia, los sacerdotes y Nicaragua.

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Esa jornada masiva sería principalmente en los primeros viernes de cada mes y en las solemnidades dedicadas a las diferentes advocaciones marianas hasta el día de la Inmaculada Concepción de María.

“El que pueda (ayunar) todo el día bien, el que pueda ofrecer un tiempo o dos, y si se puede alguna mortificación, pero todos ayunemos por nuestra Iglesia, por nuestros sacerdotes, por nosotros los sacerdotes, y por nuestra amada Nicaragua”, invitó monseñor Álvarez.

Agregó que “ya ustedes saben la realidad, estamos retenidos en nuestra propia Curia, pero no tenemos prisa y estamos rezando, y el Señor siempre vencerá”, dijo el obispo, finalizando con la exhortación de que los nicaragüenses “sigan pendientes de nosotros, sí, estén pendientes de nosotros, gracias”.

Obispo de Matagalpa pide cese de persecución

Temprano, en la mañana del jueves 4 de agosto, con Jesús Sacramentado en alto, monseñor Álvarez salió a la calle frente a la Residencia Episcopal y enfrentó a los policías que, desde un día antes, mantenían el asedio contra el jerarca católico.

El 4 de agosto, la Iglesia celebra a San Juan María Vianney, patrono de los sacerdotes.

La Policía cerró el paso vehicular y peatonal en la Avenida Bartolomé Martínez, también llamada Calle de los Bancos, en el centro de la ciudad de Matagalpa, impidiendo que algunos sacerdotes y personas que trabajan en la Residencia Episcopal pudieran acceder a ese edificio.

El obispo de Matagalpa pidió que permitieran la libre circulación de los matagalpenses.

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“Que nos digan si nos van a permitir celebrar la Eucaristía, si vamos a poder tener libre circulación, si van a quitar las fuerzas policiales que están a dos cuadras alrededor de la curia”, dijo el obispo de Matagalpa.

Monseñor Álvarez ha sido el obispo más asediado en la Iglesia nicaragüense. En mayo pasado fue perseguido por fuerzas policiales cuando visitaba a familiares en Managua, por lo que el Obispo decidió resguardarse en la Parroquia Santo Cristo de Las Colinas, e iniciar jornada de ayuno y oración.

Una vez que regresó a Matagalpa, la vigilancia ha continuado, sin embargo arreció en estos últimos días cuando el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) mandó a cerrar operaciones de al menos nueve radios católicas de la Diócesis de Matagalpa.

© Mosaico CSI

En Sébaco la Policía mantuvo tomadas la Capilla del Niño Jesús de Praga, de la parroquia Divina Misericordia, así como la Sacristía, el área de la cocina en la casa cural y también en el Colegio San Luis Gonzaga, mientras el párroco Uriel Vallejos fue obligado al encierro en la casa cural, hasta que pudo ser evacuado y llevado a un sitio seguro.

Entonando el canto Tu reinarás, así como el Himno de la alegría y elevando oraciones, el obispo de Matagalpa exigió el respeto a la vida, a la libertad, a la historia, y a la fe. Insistió en que lo dejaran celebrar la Eucaristía y permitieran a los feligreses “adorar al Señor libremente”.

El obispo además bendijo a los policías, a sus familias y a sus comunidades, ya que muchos vienen “de familias pobres que con el sudor de su frente se ganan el pan de cada día y logran subsistir con dignidad”.

Monseñor Álvarez ofreció abrazos a los miembros de las fuerzas policiales, quienes se limitaron a darle la espalda. Mientras tanto los feligreses rezaban del otro lado del cerco policial, coreaban los cantos y gritaban, “Cristo hoy, Cristo ayer, Cristo siempre”.

El obispo de Matagalpa también pidió a todos los nicaragüenses de buena voluntad, sin importar su religión, a unirse por el bien de Nicaragua, una Nicaragua donde reine la armonía, la fraternidad, la paz y la justicia.

Mientras monseñor rezaba y pedía el cese al hostigamiento y acoso a la Iglesia, el Comisionado General Sergio Gutiérrez de Matagalpa se le acercó y le pidió que colaborara “con la paz”.

“Pero nosotros no estamos haciendo la guerra. Nosotros no somos los que estamos rodeando a la Policía. No somos los que estamos cerrando las vías de circulación. No somos los que estamos cerrando la puerta para que no entre la gente a la Curia. No somos los que desplegamos fuerzas policiales. No cerramos las calles. No somos los que manejamos patrullas. No somos lo que estamos haciendo esto. La Policía son los que introducen la zozobra, el caos, el desorden, alteran la paz interior de los nicaragüenses”, cuestionó el obispo.

Monseñor Álvarez responsabilizó a la Policía como institución, por el asedio y persecución y dijo que los agentes que estaban allí son “gente venida del campo, gente humilde del campo, ellos necesitan su trabajo”.

El obispo también bendijo a quienes se prestan para andar tomando fotos durante las misas y a quienes graban las homilías y les dijo que lo que dice en la casa lo puede decir en la calle, ya que no tiene nada que esconder.

“No tenemos nada que esconder, no tenemos nada que temer, solo ante Cristo nuestras rodillas se postran, solo ante Cristo nuestra cabeza se inclina”, señaló el prelado.

Después de casi una hora, los policías permitieron el pase de los sacerdotes que llegaron a concelebrar la misa en la capilla de la Residencia Episcopal.

Posteriormente, monseñor Álvarez celebró una misa “por la santificación y protección de los sacerdotes. Por la paz, la fraternidad, la solidaridad de todos los nicaragüenses para que estas cosas que han ocurrido hoy no vuelvan a pasar”.

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