Qué es ser norteño en Nicaragua

La música de los campesinos norteños es la polka y mazurca, aquí les llaman “jamaquellos” y “sobaqueados”, por la manera como contornean el cuerpo al bailar, el hombre hace muecas graciosas al bailar mientras que la mujer, siempre sonriente, no pierde su delicadeza femenina.

Norteño
Los norteños Augusto Zelaya, de Jinotega;, Carlos Mejia Godoy, de Somoto; y Eddy Kühl Aráuz, de Matagalpa, en algún lugar de las Segovias. MOSAICO CSI | Cortesía Eddy Kühl

El norteño es conocido como un campesino provincial, los hay de complexión blanca o indígena, casi no hay mulatos.

Esta extensa región fue conocida en tiempos coloniales como: La Tologalpa, Corregimiento de Matagalpa y Chontales, y a partir de 1778: Intendencia de Matagalpa. Después de la Independencia como: Partido de Segovia, luego fue dividida por el Mariscal Trinidad Muñoz, como: Alta Segovia (Nueva Segovia y Estelí) y Baja Segovia (Matagalpa y Jinotega).

Segovias son los cinco departamentos norteños: Matagalpa, Jinotega, Estelí, Madriz y Nueva Segovia.

Sus habitantes hablan con un acento particular del campo, “cantadito norteño”. Son en general tímidos, pero amables con el forastero.

Lenguaje

Debido a la influencia de los inmigrantes buscando las minas de oro, y la siembra del café, así por la presencia de marinos norteamericanos por varios años, en el lenguaje del norteño han quedado algunos anglicismos como: “Clinche” (Clench) por forcejeo o pelea callejera, “Grapefruit” por toronja, o talvez Crique” (Crick) por río pequeño, “Brequear” (Break) por frenar, “Parquear” (to Park) por estacionar.

Ocupan también remanentes de la lengua Matagalpa, como “Boluka” por gallina, “Chuisli” por quebrada de agua, “Mapan” por árbol de algodón. O del español antiguo como “Vide” por ver. “Santito” para saludar con las manos juntas.

El lenguaje del norteño es más sencillo, por ejemplo, cuando yo pasé unas vacaciones en Granada en 1952, descubrí que al platillo de mesa le decían “escudilla”, y al sillón de sala, “butaca”, etc.

Vestimenta

Los hombres visten camisa de mangas largas, sombrero de ala ancha y suelen usar bigotes gruesos. Calzan botas de cuero, buenas para caminar en “el monte” y cabalgar. En Estelí se estila mucho la “bota de tubo”, que fabrican allí de muy buena calidad.

Las muchachas norteñas tienen fama de ser bonitas, cuando van a estudiar a Managua, si las ven blancas y rosadas, los capitalinos les suelen preguntar: “¿sos norteña, de Matagalpa, Jinotega, Estelí o Nueva Segovia?”.

El huipil de nuestras indias es diferente que el del Pacífico, este consiste en una manta blanca de algodón “cuatrapeada” enrollada en el cuerpo del pecho hasta un poco abajo de las rodillas, y “rateado” o sea anudado en sus extremos a un lado de la cintura. Cubren sus cabezas con “rebozo” cuellos extremos se enrollan al cuello. En la cintura llevan enrollada un manto ligero que le sirve para cobijarse al dormir.

Como adornos, se ponen flores y peinetas en el cabello, y coloridos collares de conchas y piedras. La india va descalza y el hombre viaja unos pasos delante de ella, y usa caites de cuero.

Música

La música de los campesinos norteños es la polka y mazurca, aquí les llaman “jamaquellos” y “sobaqueados”, por la manera como contornean el cuerpo al bailar, el hombre hace muecas graciosas al bailar mientras que la mujer, siempre sonriente, no pierde su delicadeza femenina.

La música Norteña es ejecutada con instrumentos de cuerda como la guitarra, el violín, la vihuela, mandolina y el acordeón. Contrario a la música del pacífico que se basa en la Marimba, o a la música Costeña que se basa en el Tambor.

La artesanía es conocida por la cerámica negra de Jinotega y Matagalpa, y por las piedras marmóreas labradas de Limay

El indio no ve a la cara del interlocutor cuando conversa, en parte es porque no quiere ser plenamente identificado, no le gusta el compromiso, quiere hacer las cosas a su manera para que no le reclamen cumplimiento posteriormente, pero trata a las personas de la ciudad con respeto y sin tomarse la confianza de “tutearlo”.

O sea que el carácter conocido como “güegüense” (confianzudo, desconfiado y “guatucero”) no se aplica al norteño.

Influencia extranjera

En el norte hubo mucha inmigración de origen vasca, y todavía quedan vivos apellidos en Matagalpa: Zeledón, Aráuz, Chavarría, Amador, Sobalvarro, Chavarría, Castilblanco, Alburquerque, Arancibia, Montenegro.

En Jinotega: Aráuz, Zelaya, Tinoco, Úbeda, Blandón, Siles, Picado, Altamirano. En Estelí: Irías, Castellón, Rodríguez, Molina, Valenzuela, Castillo, Benavides, Urrutia

En Nueva Segovia: Gadea, Mantilla, Lovo, Gutiérrez. En Madriz: Talavera, Fiallos, Mejía, Padilla.

Comidas

Siendo el norteño de extracción campesina sus comidas han sido a base del maíz y la carne de res: asados, tortilla, frijoles, etc. A pesar que se cultivó el trigo y la uva en tiempos coloniales, esos cultivos no prevalecieron, el primero por la competencia de la harina importada que resultaba más barata que la local, y el segundo por la prohibición de las cortes españolas para que no competieran con sus vinos.

Las rosquillas norteñas son conocidas por su buen sabor, y han llegado a exportarlas, hay casas reconocidas de grupo familiares que las fabrican en hornos de barro tradicionales, especialmente en Yalagüina, Palacagüina y Ciudad Darío, son hechas a base de harina de maíz.

Una particularidad del norte fue el uso temprano de las verduras y ensaladas. Esto se debió a dos razones, uno: los primeros inmigrantes vascos vinieron buscando el clima frescos de estas alturas que se prestaba bien para el cultivo de vegetales y flores, y segundo: la influencia de regular número de inmigrantes centro europeos a partir de mediado del siglo XIX, quienes enseñaron a los locales el cultivo de otras variedades de vegetales, así como la fabricación de mermeladas a partir de la zarzamora, naranja, y “grapefruit” (toronja), y los beneficios de usarlos a diario en la mesa. Visitantes del Pacifico se sorprendían de la abundancia de vegetales y mermeladas frescas en la comida norteña

Como las Segovias están localizadas en la altiplanicie central del país, eso las hace producir café de buena calidad, de tal manera que, con la demanda mundial de cafés especiales, sus habitantes se han beneficiado mucho, y ha ayudado a preservar los bosques de sombra.

Los paseos de vacaciones y fines de semana eran visitas a fincas de café o ganado. Con ocasión de Semana Santa organizaban viajes en caravanas de carreta de bueyes para ir a León y Poneloya, para esto contrataban a un empresario de carretas quien se encargaba de la logística, mientras que las familias preparaban comida duradera como carne salada, tortillas, queso seco, y comodidades como esterillas, almohadas de pochote, brazadas. Mi madre me contaba que el inmigrante alemán Emilio Stadthagen en los años 1880 enseñó a los locales en Matagalpa y Jinotega como hacer salchichas y jamones ahumados para usarlos en viajes largos.

Las damas y niños viajaban en carreta, mientras los hombres iban montados a caballo y algunos jóvenes preferían viajar a pies. En León tenían algún pariente o contacto donde se hospedan, y estos les llevaban a las playas de Poneloya.

Tener en las salas norteñas fotografías de románticas parejas sentadas en las rocas de Las Peñitas, por ejemplo, les daba mucho orgullo.

Los norteños se consideran con algunas características distintas al resto del país, sin embargo, han defendido el tejido nacional. Así los políticos han hablado del “Libertador de las Segovias” en los años 1840; “Ejército del Septentrión” en los años 1850, “Ejército Defensor de la Soberanía Nacional” en los años 1920 y 30; “Bloque del Norte” en los años 1950; la “Resistencia” campesina en los 80; el Movimiento Tierra Adentro” en los años 90.

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