Obispo: La familia nicaragüense se desgrana y desgarra

A criterio de monseñor Rolando José Álvarez Lagos, por la falta de oportunidades, las familias en Nicaragua “se convierten lamentablemente en productos de exportación”

Obispo de Matagalpa Rolando Álvarez
Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa y Administrador Apostólico de la Diócesis de Estelí. © Mosaico CSI | Gentileza de Diócesis Media

El obispo de la Diócesis de Matagalpa y Administrador Apostólico en la Diócesis de Estelí, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, lamentó la migración a la que han sido forzados miles de nicaragüenses por la falta de oportunidades en el país y por el miedo y el asedio al que son sometidos, por lo que advirtió que las familias en Nicaragua están siendo convertidas en “productos de exportación”.

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En la homilía de la misa que presidió este domingo 16 de enero en la catedral San Pedro Apóstol de la ciudad de Matagalpa, el obispo Álvarez destacó que, para la comunidad cristiana, “la familia es mucho más que un tema a tratar, (porque) la familia es vida, es tejido cotidiano, es camino de generaciones que se transmiten la fe juntamente con el amor y con los valores morales fundamentales, es solidaridad concreta, fatiga, paciencia y también proyecto, esperanza, futuro, porvenir”.

Monseñor Álvarez citó la encíclica Pacem in Terris (Paz en la tierra), la última de las ocho encíclicas del papa Juan XXIII, publicada en abril de 1963, señalando que todo ser humano tiene derecho a la existencia, a la integridad física, a los medios indispensables para un nivel de vida digno, especialmente en cuanto se refiere a la alimentación, vestido, vivienda, descanso, atención médica, y a los servicios sociales necesarios.

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“La familia necesita de estabilidad, de seguridad, de ser protegida por la sociedad, apoyada, custodiada, porque es la célula básica con la que se conforma la nación. No podemos ignorar el sufrimiento de tantas familias debido al miedo en el que viven, el asedio, la falta de trabajo”, dijo el obispo.

Agregó que “hoy, muchas de nuestras familias carecen de los medios básicos para obtener mínimamente el pan de cada día, carecen de los medios indispensables para un nivel de vida digna, quedándoles como opción abandonar la tierra que les vio nacer, en una migración forzada, abandonan sus pertenencias, sus arraigos, sus afectos, dejan sus derechos, poniéndose a merced, tantas veces, de personas sin escrúpulos, e inician un camino en la mayor de las incertidumbres, familias completas, padres, madres, hermanos, huyen de su tierra, y caminan la caravana del desierto, la caravana de la muerte”.

“Pienso con dolor en la fuerza de espíritu que necesita quien debe dejarlo todo, a veces hasta su propia familia, para evitar graves dificultades y peligros, porque no encontraron en su patria lo que esta debió ofrecerles, y ahora con sus remesas sostienen gran parte de la economía nacional, se convierten, lamentablemente, en productos de exportación, ¡qué dolor más grande!”, continuó.

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De acuerdo con monseñor Álvarez, “la familia nicaragüense se desgrana y desgarra ante nuestros ojos”.

“Que la Virgen Madre, quien junto a Jesús su hijo y a San José, su esposo, experimentó el dolor del exilio, nos ayude a comprender la tragedia de quienes se ven forzados a vivir lejos de su hogar, que la sagrada familia interceda por las nuestras, por nuestra familia nicaragüense, interceda por quiénes hoy no saben nada de los que salieron de su casa en búsqueda de un mejor futuro, interceda por los que han perdido la vida en el camino, por nuestras niñas y jóvenes violentadas, que la virgen madre pida su hijo que convierta en alegría las lágrimas, el llanto de las familias que hoy lloran, que el agua del dolor se convierta pronto en la alegría de la justicia y la reconciliación, así sea”, finalizó.

 

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