Marlon Rivas, el “Maradona” de Matagalpa

Por su complexión y baja estatura, a Rivas González, en el mundo futbolístico local le llamaban “Maradona”, en alusión al astro argentino Diego Armando.

Marlon Rivas y Carlos Rueda
Marlon Rivas y el boxeador Carlos Rueda. MOSAICO CSI | Cortesía

Marlon José Rivas González, reconocido entrenador de boxeo y futbol, además de árbitro del pugilismo y docente de Educación Física, fue sorprendido por la muerte, la noche de este 31 de mayo en Matagalpa, la ciudad a la que representó en múltiples competencias y, el deporte, en la llamada Perla del Septentrión, está de luto.

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Por su complexión y baja estatura, a Rivas González, en el mundo futbolístico local le llamaban “Maradona”, en alusión al astro argentino Diego Armando.

Hijo de Róger Ernestino Rivas Munguía y Socorro González, Marlon José nació en Managua el 7 de agosto de 1967. Estaba próximo a cumplir 53 años, la mayoría de ellos dedicados a la actividad deportiva.

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Los Rivas son originarios de Managua, pero, después del terremoto  que afectó la capital en 1972, Róger se trasladó con su familia hacia Matagalpa, donde un año más tarde se dedicaría a entrenar a su hermano Lino Antenor.

Así surgió la Escuela Hermanos Rivas en Matagalpa, por la cual han pasado cientos de atletas, incluyendo al ex jefe del Ejército, general en retiro Javier Carrión McDonough, según contó Róger en un reportaje publicado por Mosaico CSI.

En esa escuela del pugilismo fue formándose Marlon, como entrenador de boxeo, junto a su padre, a quien le apodaron “El Pequeño Veneno” en su breve carrera de seis peleas como boxeador. En 2016, por ejemplo, esa dupla entre Róger y su hijo Marlon, daba entrenamiento a 85 hombres y mujeres de todas las edades en distintas categorías. Al menos 15 eran boxeadores profesionales.

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“Desde pequeña, que recuerde, él (Marlon) siempre con la pasión del boxeo, animando y arbitrando a los muchachos con aquel entusiasmo que le caracterizaba”, dice su hija Mercedes, agregando que a su padre le gustaba contar chistes, y “tenía gran carisma y una bondad enorme”.

Marlon era el padre y amigo que, “aunque él anduviera mal, siempre de daba consejos y siempre te sacaba una sonrisa”.

Además de sus tareas en la Escuela de los Hermanos Rivas, Marlon dirigió y fue docente en el centro escolar Didáctico del Norte. También impartió clases en otros centros.

Pero también era un entusiasta del futbol y, en las ligas locales, dirigió equipos como el Guanuca, el Carlos Cajina y los Cafetaleros. “Con este último logró la gran hazaña de ser Campeón tres veces en la Liga de Matagalpa, pasando por equipos fuertes (de la época) como el Liberación y Pancasán”, recuerda el futbolista Milton Zeledón.

En 1986, Marlon dirigió al equipo de Matagalpa llevándolo a la final contra Diriangén, quedando subcampeón.

En boxeo, en futbol y en el magisterio habrá más anécdotas que contar de Marlon. Descanse en paz.

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