Por Alina Lorío, LA PRENSA, 21 de abril de 2015

El “majestuoso” río Coco, Wanki o Segovia, a su paso por la ciudad de Ocotal, departamento de Nueva Segovia, está a punto de morir. En las páginas de la geografía mundial aparece como el río más largo de Centroamérica, pero poco a poco su caudal se convierte en “una carretera natural”.

El panorama es desolador, el abandono del río Coco es total. LA PRENSA/ A. LORÍO
El panorama es desolador, el abandono del río Coco es total. LA PRENSA/ A. LORÍO

El río nace cerca de la localidad hondureña de San Marcos de Colón por la confluencia de los ríos Comalí (Honduras) y Tapacalí (Nicaragua) y desemboca en Cabo Gracias a Dios, un pequeño delta en el mar Caribe.

El río se seca más en cada verano, dejando ver montones de arena en el centro y a los lados. Don Róger Aguirre recordó que hace 18 años aún los ocotaleanos gozaban de sus aguas como único lugar para veranear. “No había piscina, no teníamos nada de eso, pero ahora es el lugar donde menos los ocotaleanos podemos ir a bañar y nadie lo está viendo como un problema serio”.

Reveló que en forma desmedida y sin control se extrae la arena del río —que cruza como una división de Ocotal con los municipios de Totogalpa y Mozonte— porque desfilan camiones de todos lados, de Matagalpa, Estelí, Madriz y de todo Nueva Segovia “sacando la arena, único recurso que sobrevive en el cauce por donde un tiempo hasta se navegaba en sus aguas”.

Para la ex vicealcaldesa de Ocotal, la periodista Gilma Rodríguez, la situación es más grave, tras considerar que el río Coco (en la zona media alta) “está muerto y no hay forma de revivirlo porque la explotación ha sido irracional después de que los últimos gobiernos municipales han abierto las puertas a todo mundo y sin control”.

Recordó que existen ordenanzas para el uso racional de la arena y en el período del alcalde Marciano Berríos (hace tres períodos) el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) otorgaba los permisos e indicaba cuáles serían los bancos de arena a explotar, la misma que es apetecida por el sector construcción y para hacer vidrio.

URGEN POLÍTICAS DE ESTADO

Desde el 2003, organismos nacionales y extranjeros han elaborado diagnósticos sobre la gravedad del río Coco y el último de ellos fue elaborado en el 2011 por el proyecto Fortalecimiento de las capacidades locales para el manejo integral de los recursos hídricos transfronterizos de la cuenca del río Coco, ejecutado por la UNOPS (Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos) a través de la Asociación de Municipios de Nueva Segovia (Amunse).

Actualmente es considerado “territorio de nadie”, opinó el ex vicealcalde de Ocotal y presidente ejecutivo de Amunse, Oscar Mendoza, quien consideró posible el aprovechamiento del invierno para cosechar agua, a través de embalses o represas que no permitan que el agua “pase de paso hacia el mar y podamos aprovecharla en sistemas de riego o hasta para fuente de agua para consumo de la ciudad”.

“Algunos se han dado por vencidos en vez de buscar opciones, no hay políticas de Estado capaces de recuperar ese hermoso recurso que muchos hasta lo han soñado como un parque de patrimonio nacional”, insistió Mendoza.
En ese sentido, Róger Aguirre propone un plan nacional de rescate del río Coco, que incluya la regulación de la explotación de la arena y la reforestación.

CAUSAS DE DETERIORO

Las distorsiones climáticas y las actividades ganaderas y agrícolas que se practican en sus riberas del lado hondureño y del lado nicaragüense podrían considerarse como factores de deterioro del río Coco, que según la Dirección de Recursos Hídricos y Cuencas Hidrográficas, del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), es la cuenca número 45, compartida en los departamentos de Nueva Segovia, Estelí, Madriz, Jinotega y parte de la Región Autónoma del Caribe Norte.

Todos los afluentes están sufriendo procesos erosivos y de deforestación, entre ellos el río Macuelizo, río Dipilto, río Mozonte, río Orosí, río Achuapa, río San Fernando, río Mosolí y Lindo, en Jalapa, entre otros que cruzan el departamento de Nueva Segovia.

El caudal del río Coco apenas empieza a crecer a la altura de Wiwilí, limítrofe con el departamento de Jinotega.

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