Falta de energía frena a Lala

El grupo mexicano Lala es dueño de tres de las cinco plantas industriales que procesan la leche en Nicaragua; mientras tanto, productores de Matagalpa dicen que podrían paralizar actividades

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Lala
Lala prometió convertir a Nicaragua en su centro de operaciones en la región, pero diversos obstáculos han impedido incluso elevar el volumen de compra de las empresas que absorbió. LA PRENSA/C. VALLE

Mientras los ganaderos enfrentan una grave crisis por la caída de al menos el 50 por ciento del precio de la leche y el queso, el grupo mexicano Lala —dueño de tres de las cinco plantas industriales que procesan leche en el país— no puede elevar su acopio para reducir la sobreoferta que ha provocado el llamado “golpe de leche”, característico de la temporada lluviosa.

Su planta de San Benito, Tipitapa, registra constantes microcortes del suministro de energía eléctrica debido a una falta de capacidad en la transmisión, que les causa fuertes pérdidas.

Por estar ubicada al final de la línea de transmisión, la planta de San Benito enfrenta estos cortes desde su inauguración, en mayo del 2015, pero la situación se agravó con la fusión en este sitio de gran parte de las operaciones de Eskimo y La Perfecta, adquiridas por Lala en 2014 y 2016, respectivamente, dice Daniel Roberto Prato, director de Operaciones y Logística de Lala.

El problema, según la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac), incluso los ha llevado a considerar el traslado de dos de sus líneas de operación a Guatemala.

El presidente de Canislac, Wilmer Fernández, confirma que se ha considerado dejar de procesar en el país la línea de leche UHT (ultrapasteurizada) y la de yogurt para trasladarla a Guatemala.

Laureano Ortega y Ovidio reyes prometen resolver

El Gobierno prometió inicialmente solucionar el problema el 1 de junio, pero no cumplió y ahora ha dicho que lo hará el 15 de julio. De resolverse el problema la empresa dice que podría elevar el acopio, pues está en capacidad de duplicar su producción. Actualmente compra y procesa unos 216,666 litros diarios.

“Hemos mandado cartas a la Presidencia y nos reunimos con la gente que maneja la distribución. Se habían comprometido a tener listo eso el 1 de junio pero tuvieron atrasos. Pero ahora Laureano (Ortega), el hijo del presidente, y el presidente del Banco Central, Ovidio (Reyes), llamaron a toda la gente que maneja eso y se comprometieron a construir una línea de distribución, que costará cuatrocientos mil dólares y servirá para cuatro plantas industriales que funcionan en la zona”, detalló Fernández.

Prato explica que como la planta trabaja con el método UHT estos microcortes, de entre 10 y 15 segundos, apagan los equipos y cuando el servicio se restablece, al encender hay que lavar todo antes de continuar trabajando.

“Eso nos lleva entre 12 y 14 horas parados, sin producir y solamente lavando. Y solo el mes pasado se registraron 15 cortes de energía. Eso genera pérdidas, hemos tirado cantidad de leche y lo peor de todo es que no podemos acopiar toda la leche que necesitamos y no podemos abastecer el mercado local ni la exportación, como necesitamos”, lamenta Prato.

Al iniciar operaciones en el país, en 2014, Lala se comprometió con el Gobierno a ir hasta donde el resto de la industria todavía no llegaba para acopiar la leche.

No han reducido acopio

Dichas pérdidas son altas, pero según Prato no han sido cuantificadas y pese a ellas no se ha reducido el acopio de leche en el campo. “Eso que quede claro: tenemos atrasos para ir por la leche al campo, pero no hemos reducido el acopio, que actualmente es de aproximadamente 6.5 millones de litros mensuales (unos 216,666 litros diarios) a unos cinco mil productores a los que se les paga, en promedio, 11.50 (córdobas) por litro, unos 43.52 (córdobas por galón)”, detalla.

Además añade: “Cuando tengamos energía y podamos producir más vamos a comprar más. Nosotros tenemos capacidad instalada para duplicar lo que hoy acopiamos, pero necesitamos que la planta pueda producir”, insiste.

No obstante, reconoce que también hay problemas de mercado. “Ojalá algún día se solucione lo de Honduras, que es un mercado donde vendíamos muy bien y lo perdimos hace año y medio.

Incluso ahí teníamos más de cien empleados que tuvimos que despedir. Pero igual hemos abierto otros mercados, como el de Guatemala, donde nos está yendo muy bien y trabajamos en la apertura de otros en el Caribe y Centroamérica”, dice Prato.

No pueden comprar todo

También aclara que no toda esa leche que han dejado de comprar los queseros artesanales puede ser absorbida por la industria, ya que no cumple con los requisitos de calidad requeridos para procesarla.

“El problema que tienen los productores no es de la industria formal, creo que es un tema de que los queseros han dejado de comprar. Hay como un 80 por ciento de la leche que se produce que es usada por la industria informal y esa es la que se ha dejado de comprar”, expone Prato.

Para que cumpla los requisitos de la industria los productores tienen que invertir, implementar diversas prácticas y adherirse a diversos programas que garanticen la calidad que la industria requiere.

Para Michael Healy, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), el gran problema del sector lácteo es que se enfocaron en elevar la productividad, pero no trabajaron en buscar nuevos mercados.

“Hemos crecido en productividad, en el acopio de leche, pero nos hemos quedado en los mismos mercados, ahí es donde nos debemos enfocar. Pero también en transformar la leche, trayendo especialistas que mejoren las plantas queseras, ver de qué manera se le transforme a otros productos de queso, podemos hacer queso cheddar y un sinnúmero de quesos diferentes, que no se están haciendo”, dijo Healy.

Podrían paralizar actividades

Mientras los precios de la leche y algunos derivados siguen cayendo, productores de la llamada “Vía Láctea”, que comprende los municipios matagalpinos de Muy Muy, Matiguás y Río Blanco; además de Paiwas, Mulukukú y La Cruz de Río Grande, en la costa Caribe Norte, analizan alternativas que conllevarían a paralizar la producción ganadera.

“Es una situación desesperante y estamos al borde del caos”, dice Norman Fajardo, directivo de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic) y de la Asociación de Ganaderos de Matagalpa (Asogamat).

Hay comunidades, como El Corozo, entre Río Blanco y Mulukukú, donde los productores reciben cincuenta córdobas por cada pichinga de cuarenta litros de leche y lugares donde pagan a cinco y hasta cuatro córdobas por la libra de queso, apuntó por su parte José Francisco Rizo, presidente de la Asociación de Ganaderos de Río Blanco, Paiwas, Mulukukú y La Cruz de Río Grande.

“Hay posibilidades de que el productor mejor suelte a sus vacas al potrero y no sacar tampoco ganado en pie, es decir, paralizar todo el sistema de comercialización del ganado”, dijo Rizo, agregando que “es una zanganada que a quien tiene una vaquita le paguen dos pesos (córdobas) por litro de leche”.

En los municipios que comprende la Asociación que preside, según Rizo, la producción ronda los 350,000 litros de leche por día.

Fajardo, en tanto, calificó como “un desastre” el precio que pagan por el queso, “si una libra lleva 4. 5 litros de leche, imagínese a cómo sale con todo el proceso que lleva. De manera que los lecheros estamos en una situación terrible”, afirmó.

Según el dirigente de Faganic, los productores planean “dejar que los terneros se tomen la leche para que podamos, a mediano o largo plazo, mitigar algo con la venta de los terneros”.

A criterio de Fajardo, “el Gobierno puede ayudar implementando el (Programa del) Vaso de Leche y enseñar a los padres de familia que es necesario que se nutra de manera saludable a los hijos y que en vez de consumir bebidas carbonatadas, pues se consuma la leche en distintos sabores”.

De acuerdo con el también directivo de Asogamat, el departamento de Matagalpa aporta una producción diaria estimada en 450,000 litros de leche.

¿Cuánto se produce?

El Plan de Producción, Consumo y Comercio del ciclo agrícola 2017-2018 proyecta para este año la producción de unos 767,123 galones diarios (2.90 millones de litros). Dicha proyección está muy por debajo de los cuatro millones de litros que, según el sector, se producen diariamente.

Canislac considera que de los aproximadamente 5.2 millones de reses que —según cifras oficiales actualizadas— existen en el país, al menos un millón son vacas en producción que aportarían, en promedio, cuatro litros de leche al día, para una producción nacional de al menos cuatro millones de litros diarios.

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