Viacrucis en Matagalpa ofrecido por víctimas de pandemia

Por primera vez en la historia de la Diócesis de Matagalpa, el viacrucis penitencial fue realizado sin presencia de fieles en la catedral San Pedro Apóstol, como medida preventiva ante la amenaza del covid-19.

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Foto gentileza de la Diócesis de Matagalpa

Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa, presidió el viacrucis penitencial de este Viernes Santo sin la presencia de fieles en el interior de la catedral San Pedro Apóstol, ofreciéndolo por las víctimas del covid-19 en el mundo y cada estación fue relacionada con las diferentes fases de la enfermedad, desde el diagnóstico.

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Es primera vez en la historia de la Diócesis que el viacrucis es realizado con las puertas de la catedral cerradas, como medida preventiva ante la amenaza de la pandemia.

Desde el 18 de marzo recién pasado hasta este 10 de abril, Viernes Santo, en Nicaragua han sido confirmados solo ocho casos positivos de la enfermedad que ha provocado miles de muertes en el mundo.

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A puertas cerradas, fue el viacrucis de este Viernes Santo en la catedral de Matagalpa. Foto gentileza de la Diócesis de Matagalpa

Siete de los casos serían “importados” y el confirmado este viernes sería el primero “no importado”, según las clasificaciones técnicas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La transmisión local comunitaria sería cuando el afectado no tuvo contacto con los casos importados y no importados.

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En la conmemoración del camino que siguió Jesús cargando la cruz en la que fue crucificado, monseñor Álvarez afirmó que “todos tenemos miedo al dolor”, sin embargo, consideró que “la cruz de Jesús no es la cruz que invita a la muerte, sino la cruz que invita a la vida…”.

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Foto gentileza de la Diócesis de Matagalpa

“… El viacrucis que ofrecemos hoy a nuestros enfermos no quiere ser una llamada a la pasividad frente al dolor, no quiere ser una resignación falsa, por lo tanto, sin esperanza; al contrario, quiere llevar un poco de luz allí donde el sufrimiento ha cubierto con sombras la vida. Este viacrucis quiere ayudar al enfermo a poner luz donde hay oscuridad, a poner esperanza donde el cansancio de la enfermedad invita a la desesperanza y sobre todo quiere ser una invitación a sufrir, no en la soledad, sino en compañía de Jesús. Jesús se hace enfermo con el enfermo y el enfermo se siente identificado con Jesús”, dijo monseñor Álvarez al iniciar el viacrucis.

 

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