Valores para crecer: El hombre y la telaraña

Pedimos cosas que desde nuestra perspectiva humana son lo que necesitamos

El hombre y la telaraña
Tomado de Internet

Dicen que una vez, un hombre era perseguido por varios malhechores que querían atacarlo. El hombre entró en una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores a la que él se encontraba.

Le puede interesar: Valores para crecer: La oveja y la serpiente

Con tal desesperación elevó una oración al Creador: “Dios Todopoderoso, haz que tus Ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme”.

En ese momento, escuchó a los hombres acercarse a la cueva en la que él se encontraba y vio que apareció una arañita.

La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada.

También puede leer: “El mundo se me vino abajo”, cuando supo del embarazo

El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez más angustiado:

“Señor te pedí Ángeles, no una araña”.

Y continúa: “Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no pueden entrar a matarme”.

Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada y observó a la araña tejiendo la telaraña.

Además: Día de los abuelos: “Donde hay un abuelo hay una bendición”

Estaban ya los malhechores entrando en la cueva anterior y el hombre se quedó esperando su muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva, ya la arañita había tapado toda la entrada.

Entonces escuchó esta conversación:

  • Entremos en esta cueva.
  • No hace falta
  • ¡Mira, hay una telaraña! Es imposible que haya podido entrar en esta cueva sin romperla. Sigamos buscando en las otras.

REFLEXIÓN:

Pedimos cosas que desde nuestra perspectiva humana son lo que necesitamos, pero Dios nos da aquellas pequeñas cosas que se pueden volver grandes.

Suscríbase a nuestro Canal de YouTube

A veces pedimos muros para estar seguros, pero Dios en cambio nos pide confianza en Él, para dejar que su poder se manifieste y haga que algo como que una telaraña nos de la misma protección que una muralla.

Si has pedido un muro y no ves más que una telaraña, recuerda que Dios sabe lo que realmente necesitamos.

¡Confía en Él…y permite que se haga S y no la SU VOLUNTAD y no la tuya!

Tomado de Internet

Facebook Comments