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Piedras que cuentan la historia

Matagalpa y Jinotega son ricos en arte rupestre, pero, por falta de protección, ciudadanos que visitan estos lugares llegan a destruir parte de la historia que está grabada en piedra

Piedras historia
Petroglifos del Kilambé a 948 metros sobre el nivel del mar. El toque del trabajo es muy preciso, dominando las técnicas de alto y bajo relieve para mejorar la visibilidad del arte y hacerlo duradero en la roca. Foto Fundación Científico Cultural Ulúa Matagalpa

Una de las primeras expresiones artísticas del ser humano es el arte rupestre que muestra información sobre su propio origen e historia a través de diseños en piedra (petroglifos) o pinturas artísticas que, por lo general, se encuentran en cuevas o abrigos rocosos (cueva con escasa profundidad).

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El arqueólogo Paúl Cruz Olivas, miembro de la Fundación Científica Cultural Ulúa Matagalpa, explica que solo en el departamento de Matagalpa, según el último diagnóstico que realizaron en 2013, hay al menos 147 sitios arqueológicos.

“En Matagalpa hay 147 sitios arqueológicos con petroglifos y cuevas con arte rupestre.  En el caso de la ‘Cueva de los Ladrones’, que está en Paxila (también llamado San Simón de Palcila, al norte de la actual ciudad de Matagalpa) ahí se encuentran alrededor de 15 impresiones de mano en positivo y en negativo y además se encuentran dibujos de animales de la fauna silvestre de la prehistoria”, aseguró el arqueólogo.

En Jinotega hay tres investigaciones que indican que hay más de 47 sitios arqueológicos con petroglifos y dos cuevas calizas. “Una de la más grandiosas es la cueva de La Conga, donde hay ocho manos en positivo y negativo, también arte rupestre donde se ve el dibujo de un rostro tipo venado y una serpiente”.

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Cruz Olivas señala que los dibujos que se encuentran en las cuevas eran elaborados con sangre de animal, estiércol o heces de animales y humanos o plantas machacadas, en un proceso ritual, ya que una de las funciones de las cuevas en la prehistoria era describir el origen del ser humano y de la tribu en particular.

Otra de las cuevas donde se puede apreciar el arte rupestre, según Cruz Olivas, es la cueva de Tunawalan, ubicada en la microrregión de Ayapal, en el municipio de San José de Bocay, departamento de Jinotega, la cual, según explica, tiene tres pisos, es caliza y es probable que tenga río subterráneo. Además, en ella se encontró arte rupestre antropomorfo, es decir, dibujos de seres humanos con rostro de hombre y la cabeza achatada, una práctica muy antigua de los Ulúas Matagalpa y Mayangnas.

“Los Mayangnas y los Ulúas dicen que esa cueva es el origen étnico de la cultura de los Matagalpa – Mayagna, desde lo arqueológico hemos encontrado cerámica Matagalpa, cerámica Mayagna que anda del 500 A.C y 800 D.C, también hemos encontrado Ulúas policromos que es una variedad tipológico de maya que anda entre 300 D.C y 800 D.C”, explicó.

Arte prehistórico del municipio de Wiwili, sitio arqueológicos que se encuentran en el macizo del Kilambé. Foto Fundación Científico Cultural Ulúa Matagalpa

Las zonas donde hay más evidencia de arte rupestre son lugares que fueron muy poblados durante la prehistoria. Cruz Olivas explica que en la región centro norte “va desde Villa Sandino, con piedras pintadas, hay más de 200 petroglifos, hasta la frontera con el Río Coco, donde hemos evidenciado en pleno río Coco, petroglifos con símbolos de espirales, máscaras zoomorfas (máscara con formas de mono) y antropomorfas (máscara de seres humanos).”

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El arte rupestre que se encuentra en Matagalpa es muy similar al de Jinotega, ya que se pueden encontrar dibujos de monos, serpientes o formas de lagarto.

Arte que se destruye, historia que se pierde

A criterio del especialista, la mayoría del arte rupestre está en peligro, no solo por el impacto del ser humano, sino de la naturaleza misma, ya que hay petroglifos en el borde de los ríos y cuando el agua sube de nivel va erosionando, al igual que se puede erosionar por el viento.

Arte rupestre en la cueva Tunawalan, Asayapal, San José de Bocay, Jinotega. Foto Fundación Científico Cultural Ulúa Matagalpa

Los que se encuentran en cuevas están protegidos del impacto de la naturaleza, pero es ahí donde el ser humano que visita estos lugares los va destruyendo. “En el arte rupestre de la cueva La Conga, la cueva de Ladrones en Paxila y la cueva de Tunawalan, las personas llegan a hacer actos vandálicos, escriben por ejemplo Paul y Raquel se aman por siempre sobre una pintura o diseño prehispánico, igual llegan estudiantes de las universidades”.

El arqueólogo lamenta que a veces se promocionen irresponsablemente estos lugares, ya que no cuentan con las condiciones adecuadas ni con la comunidad empoderada de su patrimonio cultural y cuando visitan el lugar, llegan a manchar. “La gran mayoría del patrimonio cultural y del arte rupestre en este país se está destruyendo por actos de nosotros los nicaragüenses, para Semana Santa evangélicos y católicos llegan a las cuevas de Tunuwalan, ven algo que parece un demonio y le pintan una guitarra o un angelito, y el Estado tiene su cuota de responsabilidad por la conservación y protección del patrimonio cultural”.

Uno de los sitios arqueológicos que está en peligro es el lugar donde estuvo asentada la parcialidad indígena de Solingalpa, al sur de la ciudad de Matagalpa. Cruz Olivas manifestó, que desde el 2012 han sugerido que es sitio el ideal para hacer un parque arqueológico de Matagalpa y está a menos de 5 minutos de la ciudad, pero las autoridades han hecho caso omiso a las peticiones y lo que ha pasado es que ya hay construcciones en el lugar que ponen en peligro el sitio.

“La expansión demográfica, la venta de tierras, la presión urbanística ha hecho que la gente venda las tierras y ahora ya hay una iglesia, una tostaduría, ya hay tres viviendas, he mandado cartas a la Alcaldía, al Inifom (Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal) y al Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) para que vengan a hacer una inspección porque los sitios arqueológicos están en abandono”, indicó el arqueólogo.

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Cruz Olivas lamentó que no haya inversión para realizar estudios arqueológicos, tampoco haya inversión en museos, producción de libros y para promover y conservar los sitios arqueológicos. “Mientras eso no suceda los ciudadanos que encuentran una pieza arqueológica en su huerta la van a vender, el arte rupestre está en peligro de deterioro, pero también los sitios arqueológicos y el patrimonio cultural, porque la venta ilegal del patrimonio cultural de piezas arqueológicas es igual que la droga, en Nicaragua lo venden en 500, 1,000 y 2,000 pesos (córdobas), en Miami una pieza puede valer hasta 6,000 dólares”.

El experto instó a los nicaragüenses y en especial a los matagalpinos y jinoteganos a cuidar el Patrimonio Cultural porque es un recurso no renovable que una vez que se destruyó perdemos información histórica, antropológica, arqueológica, lingüística. “Perdemos nuestro patrimonio cultural, por cada sitio que se destruye, perdemos nuestra historia”.

 

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