Papa Francisco pide por la reconciliación en Nicaragua

En la misa de Navidad, el Sumo Pontífice envió también un mensaje al pueblo venezolano

“Mi deseo de Feliz Navidad es un deseo de fraternidad. Fraternidad entre personas de toda nación y cultura. Fraternidad entre personas con ideas diferentes, pero capaces de respetarse y escuchar al otro”.

Papa Francisco urbi et orbi
El Papa Francisco en su bendición “Urbi et Orbi” este 25 de diciembre. /Reuters

Con esas palabras, el papa Francisco inició su discurso en la tradicional misa de Navidad —también llamada bendición “Urbi et orbi” (a la ciudad y al mundo)—, en la que se refirió a las crisis en Venezuela y Nicaragua.

Respecto al país petrolero, señaló: “Que este tiempo de bendición le permita a Venezuela encontrar la concordia”; mientras que en cuanto a Nicaragua pidió por la “reconciliación”.

“Que delante del Niño Jesús, los habitantes de la querida Nicaragua se redescubran hermanos, para que no prevalezcan las divisiones y las discordias, sino que todos se esfuercen por favorecer la reconciliación y por construir juntos el futuro del país”, dijo el Papa Francisco respecto de Nicaragua.

También expresó sus deseos de que el diálogo entre israelíes y palestinos se recomponga y exigió que la comunidad internacional se esfuerce por encontrar una solución política en Siria.

Asimismo, el Papa manifestó su esperanza de que la tregua alcanzada en Yemen “pueda aliviar finalmente a tantos niños y a las poblaciones, exhaustos por la guerra y el hambre”, y se refirió también a África, “donde millones de personas están refugiadas o desplazadas y necesitan asistencia humanitaria y seguridad alimentaria”.

El pontífice pidió que la Navidad “fortalezca los vínculos fraternos que unen la Península coreana y permita que se continúe el camino de acercamiento puesto en marcha, y que se alcancen soluciones compartidas que aseguren a todos el desarrollo y el bienestar”.

Además, pidió consuelo para Ucrania, “ansiosa por reconquistar una paz duradera que tarda en llegar”, y que las comunidades cristianas y todas las comunidades minoritarias puedan “vivir en paz y que vean reconocidos sus propios derechos, sobre todo a la libertad religiosa”.

Con información de agencias

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