Obispo: “Trabajemos todos juntos por esta nueva nación”

Monseñor Rolando José Álvarez Lagos consideró, en la misa dominical en Matagalpa, que Nicaragua debe ser edificada con base en instituciones sólidas que eviten que “haya más Rubén Darío que se marchen”

Obispo Nicaragua
Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa. © Archivo | Gentileza de Diócesis Media

El obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, exhortó a los nicaragüenses a trabajar juntos para edificar una nueva nación con solidez institucional y respeto a los derechos humanos, para alcanzar el “verdadero desarrollo humano” y evitar que “haya más Rubén Darío que se marchen” a otros países sin encontrar oportunidades en su patria.

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En la homilía de la misa que presidió este domingo 23 de enero en la catedral San Pedro Apóstol en Matagalpa, en ocasión de la festividad del “Domingo de la Palabra de Dios”, monseñor Álvarez también instó a que los pobres sean priorizados también en la evangelización, porque “la palabra, cuando llega al corazón, libera; cuando el pobre conoce la liberación, entonces solo en la libertad se puede vivir el verdadero desarrollo humano”.

Consideró el obispo que, para que el nicaragüense pueda desarrollar su proyecto de vida en su propio país, para que pueda sentir que su dignidad es respetada y valorada, y no migrar a otro país, frustrado porque en el propio no encuentra las oportunidades necesarias, para evitar que haya más Rubén Darío que se marchen, Nicaragua debe edificarse con base a instituciones que permitan el buen funcionamiento de la sociedad, algo así como un soporte esencial para la vida de los ciudadanos”.

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“Se podría decir que, para que un estado de derecho exista, debe reconocer los derechos humanos, y para que los derechos humanos se respeten, es fundamental la existencia de un estado de derecho que sujete el poder a las leyes, y evitar los vaivenes y timonazos de las tentaciones que genera el poder”, continuó el jerarca católico.

Agregó que, “cuando Nicaragua posea un estado de derecho funcional y una sociedad formada democráticamente, ese día podremos decir que tendremos la posibilidad de vivir y crecer con dignidad en nuestro país, salir de la extrema pobreza, salir de la pobreza, y lograr el verdadero desarrollo humano”.

En su homilía, el obispo parafraseó a Rubén Darío –cuyo aniversario de natalicio fue este 18 de enero– instando a los nicaragüenses a que “juntemos tantos vigores e inteligencias dispersas” para construir el deseo común de vivir en dignidad.

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“No dudo que haya muchos hombres y mujeres que amen a su país para edificar la oportunidad de construir una nueva nación”, dijo el obispo, quien recordó además al experto en derecho internacional Mauricio Herdocia Sacasa, fallecido el 21 de enero de 2021, señalando que este “trabajaba por un país con rostro humano”.

Herdocia, según el obispo Álvarez, fue “un gran esposo y padre, jurista y académico brillante, gran negociador y guardián de los intereses del país en las disputas fronterizas ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya. Con su legado nos enseñó la vital necesidad de forjar una nación a partir de cimientos de convivencia y de respeto entre el Estado y la persona, y entre estas, sin protagonismos ni vanidades, siempre en posiciones discretas, sin adjudicarse ni apropiarse de los éxitos de su labor, dio su existencia para un país mejor”.

“Así como Mauricio, tenemos que reconocer que hay tantos, en el anonimato y en el silencio, que trabajan arduamente con fe y esperanza por la construcción de una gran nación llamada Nicaragua. Trabajemos todos juntos por esta nueva nación que necesitamos y anhelamos”, finalizó el obispo aplaudido por los feligreses que estaban en el templo.

 

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