Obispo de Matagalpa invita a ser servidores de los demás

Monseñor Rolando José Álvarez Lagos insistió en que los nicaragüenses, sin distinciones de ningún tipo, deben crear una “gran fraternidad solidaria”

Pensar que en Nicaragua “todo está perdido”, es una “tentación del demonio”, afirmó el obispo de la Diócesis de Matagalpa y Administrador Apostólico de la Diócesis de Estelí, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, aunque considera que “al menos el 99 por ciento” de los nicaragüenses están sufriendo los efectos de la prolongada crisis sociopolítica, por lo que además insistió en su llamado a crear una “enorme” red de “fraternidad solidaria” entre “los de abajo”.

Durante la celebración de Cristo Rey del Universo, con el que la Iglesia católica cerró el año litúrgico, este domingo 21 de noviembre, el obispo de Matagalpa también criticó a los “reinos” que “promueven la pobreza”, en la homilía de la misa en la que administró el sacramento de la Confirmación a jóvenes de la Parroquia San Isidro Labrador, en el municipio de San Isidro.

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Disertando sobre el Evangelio del día, en el que Pilatos pregunta a Jesús que si era el Rey de los judíos y este responde que su reino no es de este mundo, monseñor Álvarez explicó que “el reino de Cristo no es de este mundo, porque trasciende, va muchísimo más allá de cualquier cuestión, decíamos social, política o económica”.

Obispo de Matagalpa en San Isidro
Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa y Administrador Apostólico de la Diócesis de Estelí. © Mosaico CSI | Gentileza de Diócesis Media

“Lamentablemente, en este mundo, muchos reinos traicionan la verdad y viven en la mentira, promueven la injusticia, la inequidad, la desigualdad, y por lo tanto promueven la pobreza. De tal manera, que los pobres no son pobres porque ellos quieran, existen pobres por estos reinos que promueven la falsedad, la mentira, el engaño, la inequidad, la desigualdad, la injusticia, promueven que unos pocos, muy pocos, y cada vez más pocos, sean dueños de la inmensa mayoría y de las mayores riquezas de un país como el nuestro, y donde entonces, las inmensas mayorías, las inmensas mayorías, cada vez tienen menos y más poco de lo que ya tenían”, señaló el obispo.

Agregó que “ese es el resultado de estos reinos ambiciosos, de estos reinos mezquinos”.

De acuerdo con el obispo, muchos de estos reinos “son injustos, deshonestos con los pueblos”, pero, además, promueven la pobreza, porque “les interesa que el pueblo viva en pobreza para que viva tendiendo la mano, pidiendo favores y poder sobrevivir, y que los pueblos se sientan en deuda porque han recibido un regalo, porque han recibido una regalía para poder sobrevivir”.

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“¿Ven? Son reinos realmente maquiavélicos, reinos que juegan con la dignidad de la persona humana, reinos que no respetan la dignidad de los pueblos, no conocen lo que es la palabra dignidad de la persona, dignidad de los pueblos”, expresó el obispo de Matagalpa.

Una tercera razón por la que, según el obispo, el reino de Cristo no es de este mundo, es que “el reino de Cristo es el servicio”.

Confirmaciones en San Isidro
Monseñor Álvarez administró el sacramento de la Confirmación a jóvenes de San Isidro, Matagalpa. © Mosaico CSI | Gentileza de Diócesis Media

“Amadísimos hermanos, en estos días he escuchado a tantos hermanos nuestros que me preguntan: ‘monseñor, y ahora qué’; o me dicen otros, ‘monseñor aquí todo está perdido’, o me dicen, ‘monseñor aquí ya no hay futuro’, o me dicen ‘aquí se acabaron las esperanzas, aquí ya nada se puede hacer’. Yo les digo rotundamente: ‘¡No!’ Eso, hermanos, es una tentación del demonio, escuchen bien, porque un pueblo que piense que aquí no hay nada que hacer, que ya todo está perdido, que no hay futuro, que no hay esperanza, se los he dicho en tantas ocasiones, es un pueblo que se auto sepulta, es como cavar su propia tumba, meterse en ella y terminar echándose la tierra…”, continuó monseñor Álvarez.

El obispo de Matagalpa alentó a todos los creyentes, católicos y no católicos, a mantenerse unidos en la fe en Jesucristo y tenderse la mano recíprocamente, en el servicio de unos a otros.

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“Tenemos que formar una gran red, enorme, de servidores, de siervos, de unos con otros, una gran fraternidad solidaria entre todos los nicaragüenses de abajo, de los de a pie, como nosotros, como el 99 por ciento de los nicaragüenses, todos sin distinción, y escuchen bien esto, sin distinción de religión, ya les digo católicos y no católicos, pero tampoco sin distinción política, sin distinción ideológica, porque aquí todos estamos sufriendo, el 99 por ciento de los nicaragüenses, ya sin diferencias de religión, de política o ideología, todos estamos sufriendo, toda Nicaragua está sufriendo y toda Nicaragua con Dios y en Dios nos tenemos que salvar unos a otros”, advirtió monseñor Álvarez.

Agregó que “al menos el 99 por ciento, somos un pueblo que camina en el desierto, pero, caminar en el desierto o atravesar un valle de lágrimas no significa que estemos perdidos, No hermanos, mientras creamos los creyentes en Dios, y mientras los no creyentes tengan buena voluntad y encuentren fuerzas y energías interiores, tomémonos de la mano, sirvámonos unos a otros, creemos una gran fraternidad solidaria entre nosotros y entonces con Dios seremos invencibles”.

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A criterio de monseñor Álvarez, los nicaragüenses no deben estar esperando que las soluciones a sus problemas lleguen de afuera o que sean otros los “salvadores”, porque los creyentes tienen a Cristo como único salvador, y este manda a servir a los demás.

“Si una familia se da cuenta que en la comunidad, que en el barrio, que en el reparto, que en la calle hay otra familia que está padeciendo de hambre por el desempleo, entonces esa familia toma lo poco que tiene, sus pocas tortillas, su poquito de frijolitos, su huevito, lo que pueda tener lo comparte, lo parte a la mitad y se lo va a dar al que no tiene, al que está padeciendo hambre, esa es fraternidad solidaria, eso es servicio y eso nos dice y nos da seguridad, hermanos, que no nos acabaremos, que no estamos destruidos, sino que, ayudándonos unos a otros, superaremos todas estas adversidades”, explicó el obispo.

Insistió en que la fraternidad solidaria es una respuesta. “Allá en las comunidades rurales, yo lo sé, cuándo hay una mujer de parto y hay que sacarla de la montaña, la comunidad se reúne, la comunidad se ayuda, y buscan cómo bajar a la mujer al centro de salud más cercano para ser atendida, esos gestos maravillosos de servicio esos gestos de entrega esos gestos de amor, esos gestos de caridad, esos gestos de misericordia entre nosotros, unos con otros, hermanos, eso es lo que nos va a salvar, Cristo salvador en medio y a través de nosotros, unos con otros”.

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