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Obispo de Matagalpa: “Cristo ayude a Nicaragua”

Monseñor Rolando José Álvarez Lagos consideró que en Nicaragua deben fraguarse los principios de dignidad humana y libertad para contar con una sociedad democrática y con justicia

Obispo de Matagalpa Rolando Álvarez
Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa y Administrador Apostólico de la Diócesis de Estelí. © Mosaico CSI | Gentileza de Diócesis Media

En el día en que la Iglesia conmemora el bautismo de Jesús, el obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, exhortó a los nicaragüenses a cimentar el país en la humildad y en los principios de dignidad humana y libertad.

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“Cristo ayude a Nicaragua”, exclamó el obispo, en la homilía de la misa que presidió este domingo 9 de enero en la catedral San Pedro Apóstol de Matagalpa, justo cuando en Managua eran juramentados los diputados designados por el Consejo Supremo Electoral para el próximo quinquenio.

Monseñor Álvarez recordó que, según el Génesis bíblico, al inicio “todo era confusión, pero también el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas trayendo orden a esta creación, a este mundo dado por Dios a los hombres”.

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“En este día de manifestación de la Santísima Trinidad, podemos rogar al Padre por intercesión de su Hijo que envíe su Espíritu a nuestro país, y rogar su ayuda para Nicaragua, en la que deben de fraguarse sólidos y fundamentales cimientos, dos de ellos son el principio de la dignidad humana y el principio de la libertad”, dijo el obispo de Matagalpa.

Explicó que la dignidad humana es fundamental para reconstruir un país y “el respeto a la persona y a su dignidad deben ser los ejes sobre los que debe girar todo esfuerzo, para que se conviertan en el fundamento de toda organización social”.

“El hombre es imagen y semejanza de Dios, esto significa que está dotado de una inmensa dignidad y que cuando se atropella al hombre se comete una gravísima ofensa a Dios, entonces Cristo vuelve a recorrer el camino de la Pasión y sufre los horrores de la crucifixión en el desvalido. La dignidad humana viene de Dios, de ser su hijo. Dios, al hacerse hombre, al asumir está carne, le confiere a todo hombre, a todo ser humano, una trascendente, elevada e inviolable dignidad”, continuó monseñor Álvarez.

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Agregó que “el diseño de un orden institucional que considere la dignidad humana como cimiento, como pilar, es un Estado servidor de la persona, y es capaz de trabajar y transformar los problemas más sensibles de la sociedad en pro de su desarrollo y crecimiento, y con esto, siendo artífice de un orden y convivencia mínima de paz social, es decir una sociedad democrática y con justicia”.

A criterio del jerarca católico, “la Libertad es otro pilar sobre el que debe construirse Nicaragua, es la consecuencia del respeto de la dignidad. La libertad es la medida de la dignidad y de la grandeza del hombre”.

Monseñor Álvarez recordó también el mensaje del Papa San Juan Pablo II a la quincuagésima Asamblea General de las Naciones Unidas en octubre de 1995 en Nueva York.

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“Podríamos parafrasear a San Juan Pablo II y afirmar ‘la libertad es la medida de la dignidad y de la grandeza de los pueblos’, sin libertad no puede construirse una opción nueva de país, la libertad permite a toda sociedad crecer, conlleva un sentido de responsabilidad individual y social, porque la persona obra con conciencia, en pro del bien propio y común”, dijo el obispo de Matagalpa.

Continuó señalando que “la libertad debe cultivarse por el Estado y la sociedad, para alcanzar una convivencia plena y constructiva. La libertad es autodeterminación, un acto de responsabilidad y un valor que permite el orientar las acciones humanas hacia la comprensión, el respeto y la tolerancia, permite inspirar la construcción de un modelo de sociedad abierta y democrática, y aspira a la paz”.

“Cristo, restaurador y prototipo de nuestra propia dignidad humana, que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, deformada por el primer pecado; Cristo, el hijo amado del Padre, el que hace nuevas todas las cosas, nos ayude a todos a bajarnos y a reflexionar para bien de este pueblo y de sus futuras generaciones. Cristo, nuestra esperanza, nos ayude. Cristo ayude a Nicaragua”, finalizó.

 

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