Obispo advierte sobre “delincuentes deshumanizados”

Monseñor Rolando José Álvarez Lagos apeló a la solidaridad para “derrotar” al Covid-19 y, en su Segunda Carta Pastoral, propuso cuatro postulados para la reconstrucción de Nicaragua

Obispo Álvarez
Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa, © MOSAICO CSI | Gentileza de Diócesis de Matagalpa

El obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, advirtió sobre la aparición de “usureros”, a quienes llamó “delincuentes deshumanizados”, como una de las consecuencias que deben ser enfrentadas para la reconstrucción de Nicaragua, que atraviesa una profunda crisis sociopolítica agravada por la pandemia del coronavirus SARS-CoV2.

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Durante las solemnidades en honor de los Apóstoles Pedro y Pablo, este lunes 29 de junio, el obispo Álvarez publicó su Segunda Carta Pastoral, denominada “El Ministerio sacerdotal en tiempos de pandemia”, dirigida principalmente a los sacerdotes de la Diócesis y en la que también se refirió a los temas sensibles del país, proponiendo cuatro postulados para un nuevo “rostro de Nicaragua”.

Debido a la pandemia, consideró el obispo, este tiempo “está lleno de incertidumbre, de tristeza, de dolor. Nos damos cuenta diario que hermanos nuestros, miembros de nuestras familias, miembros de nuestras comunidades, amigos, vecinos, conocidos, han enfermado. Muchos de ellos se han recuperado y otros muchos que han visto el rostro de Dios. No hemos podido administrar los sacramentos a los enfermos, no hemos podido dar un gesto de afecto a la familia del enfermo, un adiós a quien se ha ido”.

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“Nadie es ajeno a todo lo que sucede, podemos decir que vivimos comunitariamente la hora del llanto del Señor, lloramos ante la tumba del amigo Lázaro, pero aquí también podríamos decir que tantas veces no hay una tumba para llorar”, agregó el obispo.

La Diócesis de Matagalpa mantiene una cuarentena desde el 20 de marzo recién pasado, dos días después de que el régimen de Daniel Ortega admitió el primer caso positivo de Covid-19 en el país, por lo que el jerarca católico destacó el trabajo pastoral de los sacerdotes, quienes han incursionado a la celebración de misas y a la evangelización a través de los medios de comunicación de la Iglesia y redes sociales.

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Además, dijo el obispo, “esta es nuevamente la hora de la solidaridad entre nosotros. Les suplico, les pido que el hermano que tenga un poco más de posibilidades, comparta un poco con el que tiene menos. Una emergencia como la del Covid 19 es derrotada en primer lugar con los anticuerpos de la solidaridad”.

Momento crucial, considera obispo

Obispo de Matagalpa
El obispo de matagalpa divulgó su Segunda Carta Pastoral en la fiesta de los apóstoles San Pablo y San Pedro, este último, patrono de la catedral de Matagalpa. © MOSAICO CSI | Gentileza de Diócesis de Matagalpa

En la carta de un poco más de seis páginas, el obispo Álvarez señaló también que Nicaragua ha entrado “en un momento crucial” para plantear cuáles serían las bases para “construir un estado radicalmente distinto”, por lo que propuso como “postulados iniciales” la dignidad humana, la familia, la libertad, y la justicia social.

“Prepararnos para el después, es importante. Ya se notan consecuencias que deben ser enfrentadas: hambre, sobre todo para las personas sin trabajo fijo, violencia y la aparición de los usureros, que son la verdadera peste del futuro social, delincuentes deshumanizados”, dice el obispo en la carta.

Agrega que “en un abrir y cerrar de ojos, la vida nos cambió. Mientras pensamos en una lenta y ardua recuperación de la pandemia, se insinúa justamente este peligro: olvidar al que se quedó atrás. El riesgo es que nos golpeé un virus todavía peor, el del egoísmo indiferente, que se transmite al pensar que la vida mejora, si me va mejor a mí”.

A criterio de monseñor Álvarez, en Nicaragua “será un desafío el mejorar las condiciones de trabajo del asalariado, será un desafío reconocer el trabajo informal, será un desafío apoyar el trabajo sanitario, el trabajo del maestro, será un desafío crear nuevos puestos de trabajo, todo esto pareciera una utopía pero nos tocará insistir en esta agenda social”.

“Es importante mantener nuestra identidad e idiosincrasia; toda ayuda externa es bienvenida y la necesitamos, lo que no debemos hacer es buscar padrinos extranjeros para que tomen nuestras últimas decisiones. Esto no sería patriótico”, continuó el obispo en su carta.

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