Obispo: “A los poderosos les conviene una iglesia muda”

Monseñor Rolando José Álvarez Lagos invitó a la juventud a ser valientes, a que eviten “acomodarse” a las circunstancias y que sean “una juventud desinstalada de cualquier conformidad”, dejándose transformar por Jesucristo

Obispo de Matagalpa en Parroquia Santa Lucía
Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa, administró el Sacramento de la Confirmación a jóvenes de la Parroquia Santa Lucía en Darío. © Mosaico CSI | Gentileza de Diócesis Media

En misas diferentes, en las que administró el Sacramento de la Confirmación a jóvenes de dos parroquias en Ciudad Darío, Matagalpa, el obispo de la Diócesis de Matagalpa y Administrador Apostólico de la Diócesis de Estelí, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, exhortó a la juventud y a los nicaragüenses en general a que se dejen transformar por la Palabra de Dios, indicando que eso también incomoda a los poderosos, de quienes consideró que “les conviene una iglesia muda”.

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Durante una amplia homilía en la Parroquia San Pedro, en Darío, el obispo Álvarez aseguró que, mientras la palabra de Dios “habite nuestros corazones, siembre va a haber esperanzas para Nicaragua”, aunque también lamentó que “cienes de miles” de nicaragüenses hayan tenido que emigrar para buscar refugio o asilo en otras naciones, “buscando un futuro mejor que, lamentablemente, nuestro lindo país, nuestra bella patria, no les pudo ofrecer”.

Citando un pasaje bíblico del Profeta Ezequiel, en el que Dios dice “los reuniré de todos los países y los llevaré a su tierra…”, monseñor Álvarez consideró que muchos de esos emigrantes quizá nunca vuelvan a Nicaragua, porque podrán establecerse en otros países; mientras que otros tal vez regresen solo por unos días a visitar a sus familiares.

Lamentó que “es casi imposible encontrar a una familia nicaragüense que no tenga a uno de sus seres amados, de sus seres queridos, fuera del terruño. Esos son parte de los dolores profundos que realmente nos duelen en el alma, porque eso implica una total y completa desintegración familiar. Ya cuando nos volvemos a sentar a la mesa no estamos completos, ya cuando la familia vuelve a reunirse, falta alguien”.

Cooperar con el Señor

Sin embargo, “confiamos en que un día puedan volver en paz, puedan volver en libertad”, añadió el obispo, advirtiendo que, “para que el Señor cumpla esa promesa con nosotros, tenemos que cooperar con Él”, y ese aporte sería, según monseñor Álvarez, “hacerse amigos del Señor a través de su palabra”.

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“Cuando algunos me dicen: ‘monseñor, ya no hay esperanza aquí en Nicaragua’, yo les digo (que) no es cierto, porque esto que estamos hoy hablando, iluminados por la palabra de Dios, es nuestra esperanza. La renovación de un pueblo en su pensamiento y en su corazón, al estilo de Cristo, hermanos, es de un poder incalculable… Honestamente, los poderosos a eso es a lo que le tienen miedo…”, dijo.

La transformación de pensamiento y corazón no conviene a los poderosos, continuó monseñor Álvarez, no conviene a los poderos porque, “cuando uno conoce a Cristo y descubrimos que Cristo nos ha liberado del pecado y de la muerte, ya no aceptamos ningún yugo ni esclavitud de nadie… a los poderosos les gusta y les conviene un pueblo, me van a disculpar la palabra fuerte, pero es la verdad, domesticado, un pueblo que no piense, a los poderosos los conviene una iglesia muda, que no platique con el pueblo”.

Obispo considera que siempre habrá esperanza para Nicaragua

Obispo Álvarez en Darío
Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa. © Mosaico CSI | Gentileza de Diócesis Media

“Cuando la iglesia, que somos todos, platicamos unos con otros de la palabra de Dios, Cristo nos va renovando, nos va transformando, nos va liberando, y entonces allí ya no aceptamos nosotros yugos de ningún tipo. Por eso, mientras nosotros nos dispongamos a que la palabra de Dios venga, habite nuestros corazones, siempre va a haber esperanza para Nicaragua, porque nuestra esperanza nunca ha estado puesta en los hombres, nuestra esperanza siempre ha estado puesta en Dios, y ahora más que nunca”, advirtió.

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Más temprano, en la misa que presidió en la Parroquia Santa Lucía, el obispo Álvarez dijo a los jóvenes que con el Sacramento de la Confirmación “no recibirán un espíritu de esclavitud, no recibirán ustedes un espíritu de miedo, no, el Espíritu Santo que vendrá sobre ustedes, en el Sacramento de la Confirmación, es de poder y de gloria de Dios”.

“Dios quiere para Nicaragua una juventud valiente, una juventud sana de corazón y también una juventud sanamente rebelde de espíritu, es decir, una juventud que no se acomode a las circunstancias que el mundo les ofrece o a los eventos y situaciones que el mundo les quiera imponer. No es esa la juventud que Dios quiere para Nicaragua, (sino que) es una juventud desinstalada de cualquier conformidad, de cualquier confort, es una juventud sin miedo, una juventud que experimente y sienta el poder y la gloria de Dios, y viva con el poder y la gloria de Dios”, dijo el obispo de Matagalpa.

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“Agregó que “Dios confía en la juventud nicaragüense. Hay gente que piensa que todo está perdido. No es cierto”.

Obispo cercano con el padre Vicente

El obispo de Matagalpa, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, demostró su afecto y respaldo al sacerdote Vicente Martínez, titular de la Parroquia Santa Lucía, quien en reiteradas ocasiones calificó como un circo las votaciones del 7 de noviembre recién pasado en Nicaragua.

“He venido no solo a celebrar el Sacramento de la Confirmación a estos queridísimos muchachos y muchachas, y a confirmar en la fe a todos ustedes, amadísimos hermanos del santo pueblo de Dios, sino también a manifestarte mi cercanía, mi cariño, mi amor y mi paternidad. Gracias, padre Vicente, por ser lo que sos y como sos, Dios te siga bendiciendo”, dijo monseñor Álvarez al comenzar la homilía.

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