La fiesta del orteguismo

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Sandinistas disidentes explican verdadero significado

Por Leonor Álvarez, LA PRENSA, 19 de julio de 2015

Anastasio Somoza García llegó al Gobierno en 1937, comenzando así más de cuarenta años de un ciclo dinástico y dictatorial, con la cooperación de la fuerza militar.

La pareja presidencial Daniel Ortega y Rosario Murillo, lejos de estar a la par de los pobres, tienen una vida de lujos. Un ejemplo es el Mercedes Benz blindado en que se transportan y además, andan bien protegidos por decenas de agentes de la Policía. LA PRENSA /MANUEL ESQUIVEL
La pareja presidencial Daniel Ortega y Rosario Murillo, lejos de estar a la par de los pobres, tienen una vida de lujos. Un ejemplo es el Mercedes Benz blindado en que se transportan y además, andan bien protegidos por decenas de agentes de la Policía. LA PRENSA /MANUEL ESQUIVEL

La era somocista terminó con un proceso de insurrección ciudadana que tomó como marca una bandera rojinegra y el nombre del ahora partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Se reconoce como fecha símbolo del término de la dictadura somocista el 19 de julio de 1979, porque fue el día cuando los guerrilleros sandinistas —quienes estuvieron al frente de la batalla contra la Guardia somocista—, entraron victoriosos a Managua.

LO QUE DEBEN SABER LAS NUEVAS GENERACIONES

Charlys-guiaEl general en retiro Hugo Torres, quien participó activamente en la guerra contra Somoza, dice que las nuevas generaciones de nicaragüenses deben de saber que el proceso revolucionario surgió porque la dictadura somocista le negaba al pueblo las libertades civiles y políticas: manipulando las elecciones y reprimiendo las protestas ciudadanas.

“Se hizo una revolución para acabar con una dictadura de 45 años, que negaba las libertades al pueblo de Nicaragua, comenzando por la libertad de elegir a sus gobernantes y la libertad de organización de todo tipo, restringía la libertad de prensa y se mantuvo en el poder amparado en los fusiles de la Guardia Nacional que reprimía a la ciudadanía, principalmente a aquellos que osáramos enfrentarnos a la dictadura”, recuerda Torres, quien es disidente del FSLN.

Torres también explica que “al cerrarse los espacios de lucha política pacífica y cívica, al pueblo de Nicaragua no le quedó más salida que la acción violenta y revolucionaria”.

ORTEGA Y MURILLO CONCENTRAN EL PODER

36 años después de aquel 19 de julio revolucionario, el FSLN gobierna el país, pero quienes lo dirigen, Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, han cambiado el verdadero significado de la revolución.

Han centralizado bajo sus órdenes a las instituciones y poderes del Estado; absolutamente todos los funcionarios públicos y trabajadores del Estado responden a los intereses de la pareja presidencial y callan ante los cuestionamientos contra estos.

El gobierno del FSLN también cuenta con la colaboración de la Policía y el Ejército.

Los cientos de jóvenes que celebrarán 36 años de la revolución hoy, relacionan este hecho histórico con la personalidad de Ortega y su esposa, y la “revolución” solo es una palabra que tienen que repetir, ignorando por qué se produjo, opina Torres.

“Yo me atrevo a decir que la mayoría de estos jóvenes, y creo que no peco en la exageración, no tienen conciencia del significado de esa lucha”, agrega Torres.

“FUE UNA ACCIÓN DE TODOS EN NICARAGUA”

El teniente coronel en retiro Irving Dávila explica que el triunfo de la revolución está instituido en la Constitución Política como una celebración magna nacional, porque “fue una acción de todos en Nicaragua”.

“Desde los empresarios, las huelgas empresariales, las movilizaciones populares, el movimiento pueblo unido y otros movimientos, e indudablemente el Frente estuvo a la vanguardia, (pero) esa historia ha sido borrada por la pareja presidencial, donde ellos aparecen como los grandes protagonistas de la vida política de este país y pareciera que los omnipresentes fueron Murillo y Ortega, eso es lo que le inculcan a los jóvenes”, manifestó Dávila.

El FSLN fue fundado por Carlos Fonseca Amador, un matagalpino, intelectual, de origen humilde, seguidor de los principios antiimperialistas y la lucha social del General Augusto C. Sandino.

Luisa Molina, quien se considera sandinista, manifiesta que el actual FSLN, dirigido por Ortega y su esposa, está muy lejos del legado de Fonseca, asesinado por la Guardia Somocista en 1976, durante la insurrección. “Sandino no luchó para ser presidente de Nicaragua, ni para ser caudillo ni para ser monarca, como lo es el señor Ortega. La gente debe saber que en el Frente Sandinista se trabajaba sobre la base de principios, que Sandino luchaba por la soberanía nacional, hay que rescatar los principios del sandinismo”, dijo Molina.

“Del Frente Sandinista que se formó a finales de los cincuenta ya no queda nada, lo que queda es orteguismo…”, agregó Molina.

Para Molina, los jóvenes deberían de ver la contradicción entre el discurso de Ortega que dice: “yo estoy con los pobres”, pero “anda en una Mercedes Benz, protegido de cientos de policías, en un carro blindado, es lo mismo que hacía Somoza”.

LOS OLVIDADOS

Carlos Ramírez, quien participó en la insurrección a los 19 años de edad, luchó contra la guardia somocista y contra los llamados Contra revolucionarios, dice que el Gobierno de Ortega “es una dictadura peor que la de Somoza”, porque es indiferente a quienes lucharon para que él ahora disfrute del poder. “Llegar a la plaza de la revolución, a celebrar este día con Daniel Ortega, es una falta de respeto para nosotros mismos”, dijo Ramírez, quien lidera la Asociación Consejo Nacional Defensores de la Patria. “Daniel Ortega celebra la fiesta de estar en el poder, lucrándose del trabajo del pueblo, como lo decía el general de hombres libres el general Sandino”, dice Ramírez.

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