Jocote ciruela, la fruta asiática en Matagalpa y Jinotega

Es una fruta exótica para estas tierras, pero desde hace mucho se cultiva en las montañas de Matagalpa y Jinotega, en donde la gente prepara almíbares y refrescos

Jocote ciruela
Yolanda Velázquez Montenegro vende jocote ciruela en Matagalpa. © Mosaico CSI

El jocote ciruela es una frutita redonda, de pulpa carnosa, amarilla, jugosa y agridulce. La gente de las montañas de Matagalpa y Jinotega las conoce con ese nombre, aunque en muchos lugares del mundo se les llama comúnmente níspero japonés, aun cuando en realidad el fruto es originario del sudeste de China.

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No se sabe cómo llegó a las montañas de Matagalpa y Jinotega, pero el árbol de jocote ciruela o níspero japonés crece de manera prolífica y natural en cualquier finca de estas regiones frías, explica el estudioso matagalpino, Ovidio Castro.

Según los pobladores, en Nicaragua, la temporada de cosecha se registra entre agosto y septiembre, aunque en octubre todavía se encuentra frutas de este tipo.

En la comunidad Molino Norte, en la ruta tradicional de la ciudad de Matagalpa hacia Jinotega, hay una finca donde tienen dos manzanas sembradas de jocote ciruela. Según cuenta el cuidador Manuel Hernández, se trata de una fruta abundante y resistente a plagas y cuyas semillas nacen fácilmente y desarrollan frutos en corto tiempo, por lo que se ha vuelto popular en ese lugar.

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El objetivo de la siembra de esta especie en esa finca es porque sirve de bosque, alimento para las aves y también para uso doméstico, porque preparan refrescos de jocote ciruela, explica Hernández.

Jocote ciruela 2
© Mosaico CSI

La periodista jinotegana Ariadna Ruíz, cuenta que su mamá le enseñó a hacer una mermelada o miel de jocote ciruela, pero señala que “hay que tener paciencia”, porque la fruta tiene una cáscara fina, que hay que sacarla antes de iniciar la preparación del dulce.

“Para pelarlos es así con la mano, se pelan, no hay necesidad de utilizar pelador ni nada, porque la cascarita es fina, se parten en trocitos, se busca una olla, el tamaño de la olla es de acuerdo a la cantidad de jocote que estés utilizando para la miel”, orienta la periodista.

Agrega que “se echan los trocitos (de la fruta) en la olla, con un poquito de agua, y se pone a hervir durante cinco minutos con un fuego medio. Durante esos cinco minutos, se aprovecha para echarle unas rajitas de canela, la cantidad es al gusto, si encontrás clavo de olor, también se le echa”.

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Ruíz explica que después de los cinco minutos de hervor, se le baja la intensidad a la llama, se le echan unas gotitas de limón para evitar que se pegue, se le echa el azúcar al gusto poco a poco, sin dejar de mover, todo a fuego manso… el punto de la miel es medio, no muy espeso, para evitar una melcocha.

Árboles ciruela
© Mosaico CSI

Por su parte Yolanda Velázquez Montenegro, quien tiene una finca de café en la comunidad de Palcila, al norte de Matagalpa, también cosecha esa fruta en sus tierras y las vende en su local en la ciudad, como cualquier otra fruta de las que se ofrece en las calles de la también llamada Perla del Septentrión.

Según Alimenta’t Institut d’Educació Nutricional, citado por La Vanguardia, los jocotes ciruelas tienen acción astringente, diurética, antiinflamatoria, saciante, antidiarreica, hepatoprotectora, antiácida, digestiva, antioxidante, y son aptos para las personas diabéticas.

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