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Eso de pedir disculpas se ha convertido en costumbre de Granera

Por Alejandra González, LA PRENSA, 13 de julio de 2015

La masacre de tres personas a bordo de un vehículo civil, ocurrida por agentes antinarcóticos de la Policía Nacional ayer 11 de julio, es el más grave abuso policial cometido por la Policía en los últimos años, pero no el primero y posiblemente, tampoco el último, según un recuento de brutalidad policial sistemáticamente denunciado por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

Desde el 2007, organismos de derechos humanos vienen acusando a la Policía Nacional de incrementar sus niveles de represión a los civiles. LA PRENSA/ ARCHIVO
Desde el 2007, organismos de derechos humanos vienen acusando a la Policía Nacional de incrementar sus niveles de represión a los civiles. LA PRENSA/ ARCHIVO

A Marcos Antonio Castillo Cajina, de 32 años, en octubre de 2012, una patrulla policial lo siguió porque no portaba casco al conducir su motocicleta. Lo mataron a disparos, a quemarropa en la entrada del taller Servicentro Pérez Cajina, ubicado en el barrio Santa Ana Sur.

Un casi similar sucedió anteriormente, en julio de 2012. Jorge Ulises Oporta Pérez, de 17 años e Isaac Elías Carvajal Pont, de 20, se desplazaban en una motocicleta cerca de la antigua Shell Waspan, sobre la marginal de la Carretera Norte, Managua, cuando el policía Eddy Saúl Martínez López les disparó.

Ambos jóvenes fallecieron y el policía argumentó que iban sospechosos, a exceso de velocidad.Charlys-guia

Y como este caso hay más. En enero de 2013, Gerald José Videa Bonilla, de 22 años, murió luego de que el policía Víctor Manuel Espinoza, quien se encontraba en estado de ebriedad, le disparara.

El 4 de noviembre de 2014, Mariel Silva también fue víctima de un agente de la Policía Nacional.

Mientras conducía su vehículo, en el que viajaban dos personas más, este recibió tres impactos de proyectiles y uno muy cerca del asiento del pasajero.

Su primera reacción fue acelerar. Pero al llegar a una esquina una patrulla de policía le interceptó el paso. El hombre que le había disparado unos minutos antes la alcanzó, le colocó el arma en la sien y le preguntó quién era y hacia dónde iba.

Silva identificó al oficial Fernando Valdez Chavarría, quien aparentemente está asignado a Inteligencia Policial, sin embargo, otro oficial justificó que Valdez le disparó, porque se había puesto nerviosa y que “él se precipitó a los hechos”.

Este hecho ocurrió pocos días después de que un escolta de la jefa de facto de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, realizara un “disparo accidental” con su arma.

El hecho ocurrió el viernes 7 de noviembre a las 4:30 p.m., en el kilómetro 8 de la Carretera Norte, en Managua.

Algunos pobladores del sector calificaron el hecho como abuso policial e indicaron que los disparos surgieron porque un motorizado iba al lado del vehículo de los escoltas de Granera, según relató el Cenidh.

Los testigos afirman que al pasar la caravana de la primera comisionada, el sujeto que conducía la motocicleta se colocó a un lado.

Uno de los escoltas que iba detrás, ordenó al motorizado que se estacionara a un lado de la carretera. Este no lo hizo, entonces, el escolta disparó e hirió a varias personas en una parada.

Los heridos fueron Joseph Antony Conrado Sobalvarro, de 20 años, con un impacto de bala en el dorso de la mano derecha; y María del Carmen Aguirre Mejía, de 60, en el muslo derecho.

El 14 de septiembre del 2008 tres policías mataron a Luis Ángel Vargas Salgado, de 15 años.

Vargas Salgado circulaba en bicicleta por La Paz Centro, cuando un agente le dijo que se detuviera, pero este continuó su rumbo. Esto enfureció al policía y le dieron persecución. Luis Ángel se dirigió a la casa de su abuelo, Reymundo Vargas Santana, donde le dispararon y lo mataron.

Juan José Martínez también sufrió de abuso en manos de un oficial de la Policía Nacional en 2010. Según Daysi Martínez, hermana de la víctima, el teniente Moisés Larios Flores se desplazaba por el sector de la Radial Santo Domingo y fue atacado por tres delincuentes.

Estos salieron huyendo y él se desquitó golpeando en la cabeza con su pistola a Juan Martínez, quien se encontraba en la calle porque tenía cuatro días de andar tomando. “¿Qué defensa puede tener un hombre en estado de ebriedad? El teniente lo golpeó tanto que lo mando en coma al hospital y a los dos días murió”, denunció Martínez al diario LA PRENSA.

A ello se le suma la masacre de El Carrizo, el 8 de noviembre de 2011. Policías, funcionarios electorales y activistas del FSLN masacraron a don José Mercedes Pérez Tórrez de 67 años y a dos de sus hijos, Elmer de 52 y Josué Zael de 22 años. Mientras que sus otros dos hijos, José Francisco de 18 y Moisés de 31, resultaron gravemente heridos de bala.

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