Hermanos Téllez, orfebres del arte sacro

Los trabajos de orfebrería incluyen la elaboración de campanas y restauración de imágenes religiosas

Hermanos Téllez
Los hermanos Valeria y Práxedes Téllez.

Los hermanos Valeria y Práxedes Téllez continúan manteniendo vivo el legado que heredaron de su papá Manuel Téllez, hace 35 años, cuando decidió instalar en su casa ubicada en Niquinohomo, Masaya, un taller de orfebrería dedicado a la elaboración de símbolos religiosos de la iglesia católica, como campanas y sagrarios.

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Estos artesanos trabajan el bronce para elaborar de manera minuciosa cada una de las piezas religiosas que, en su mayoría, demandan sacerdotes y laicos de diferentes partes del país. También se dedican a restaurar piezas antiguas, como cruces y coronas de la imagen de la Virgen María que preservan los católicos, como símbolo de su devoción mariana.

“Este arte es de mucha paciencia, delicadeza y sobre todo mucho amor al trabajo que se recibe de cada uno de nuestros clientes, porque tenemos que garantizar que cada pieza que se produce en el taller tenga calidad y luzca con pulcritud”, detalla Práxedes Téllez.

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Los hermanos Téllez construyeron un horno en las afueras de la ciudad, para poder fundir el bronce a altas temperaturas, para luego llenar las molduras de campanas de más de 700 libras. Este riesgoso trabajo está bajo la supervisión de Práxedes y sus ayudantes.

Valeria Téllez
Valeria Téllez dejó la carrera de periodismo para elaborar y restaurar piezas religiosas

Uno de sus próximos retos es fundir una campana antigua que pesa más de tres mil libras, la que tuvieron que bajar de un pequeño camión con ayuda de varios hombres utilizando equipos de levantamiento. La temperatura que requieren para fundir el metal es de más de 800 grados y luego tendrá un brillo resplandeciente.

De periodista a orfebre

Valeria Téllez estudió la carrera de comunicación social en la Universidad Centroamericana (UCA) y luego trabajó por más de diez años en canal 12, como reportera de Nicavisión y en la producción de la revista ¡Buenos Días Nicaragua! junto a Danilo Lacayo, a quien reconoce como su mentor en su etapa de formación profesional.

“Recuerdo que mi papá, antes de fallecer, me pidió que siguiéramos manteniendo vivo este taller junto a mi hermano. Yo le prometí que no íbamos abandonar su legado y gracias a Dios tenemos una fuente de empleo en la casa: Nunca pensé que yo iba aprender a dibujar cada una de las piezas que elaboramos, como una imagen de la Virgen de los Ángeles, patrona de Costa Rica”, expresa.

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Valeria Téllez dice añorar su labor periodística, pero a la vez reconoce que se siente satisfecha de estar trabajando en una actividad propia de la familia, la cual ha venido creciendo. Al inicio sólo los dos laboraban en el taller, pero ante la creciente demanda decidieron contratar los servicios de tres jóvenes.

Otra de las piezas religiosas que elaboran los hermanos Téllez son cruces y resplandores, así como la restauración de cáliz que utiliza el sacerdote al momento de la consagración.

Cáliz
Piezas religiosas elaboradas en el Taller Téllez – Téllez de Niquinohomo

Todas estas piezas sagradas las elaboran con fe y devoción, porque, desde hace más de cuarenta años, pertenecen a la comunidad católica del Camino Neocatecumenal y recuerdan que este emprendimiento nació de una predicción  que le hizo a su papá un sacerdote español que le anunció que iba a dedicarse a este tipo de trabajo.

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Uno de los encargos que se convirtió en un reto, para estos artesanos, fue elaborar hace más de diez años un busto en bronce de un eminente ciudadano de Granada. Esta obra se ubica en la entrada de la Ciudad Colonial por el  sector del antiguo hospital. Nunca habían realizado este tipo de obra, pero al final fabricaron una pieza de calidad que gustó mucho a las autoridades edilicias.

Restauran piezas antiquísimas de bronce y plata

La popularidad y el prestigio de estos artesanos se transmite a través de sus clientes que quedan satisfechos con sus encargos. Uno de ellos, fue la esposa del ex ministro de Defensa Avil Ramírez, quien llegó a encargar una campana de bronce, para ubicarla de timbre en la entrada de su hogar.

“Nosotros no solo trabajamos con signos de la iglesia, a veces nos vienen clientes que nos encargan que restauremos camas antiguas elaboradas en bronce y con gran esmero le retornamos su color original   y hasta restauramos las piezas que le hacen falta. También nos llegan personas que nos demandan que pulamos sus bandejas y candelabros de plata y nosotros los dejamos como nuevos”, revela Téllez.

La elaboración y restauración de cada una de las piezas representa para estos artesanos un trabajo de mucho sigilo, ya que por su fe dicen que tienen que guardar el respeto para manipular los símbolos religiosos.

“Como católicos que somos trabajamos con reverencia cada una de las piezas religiosas que manipulamos, porque en nuestra fe sabemos que un sagrario guarda el cuerpo de Cristo y en un cáliz se consagra el vino”, explica Valeria Téllez.

A pesar de ser un negocio propio mantienen una estricta disciplina. Inician a trabajar desde las ocho de la mañana, tomando sus herramientas, líquidos y pastas que necesitan para embellecer las obras de arte antiquísimas que les confían, como las que guarda la parroquia Santa Ana de su pueblo con más de 300 años de historia.

Si usted desea conocer el arte del Taller Téllez puede visitarlos en Niquinohomo se ubican en el costado oeste del antiguo centro de salud.

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