El Cementerio de los Extranjeros, patrimonio histórico en Matagalpa

En este campo se encuentran sepultados desde ingleses, escoceses, italianos, alemanes, estadounidenses y de otras nacionalidades, incluso chinos. Varios de ellos fueron pioneros en el establecimiento de la caficultura en Matagalpa.

El Cementerio de los Extranjeros, un patrimonio histórico cultural de los matagalpas, es un lote reducido de aproximadamente media manzana de extensión y está ubicado frente al costado oeste del portal del cementerio general, al sur de la ciudad de Matagalpa. Fue creado antes de 1893, cuando a los foráneos que profesaban otras religiones distintas al catolicismo, se les prohibía ser sepultados en el “campo santo”.

En este campo se encuentran sepultados desde ingleses, escoceses, italianos, alemanes, estadounidenses y de otras nacionalidades, incluso chinos. Varios de ellos fueron pioneros en el establecimiento de la caficultura en Matagalpa, según dice el historiador matagalpino Eddy Kühl Aráuz en su libro Matagalpa y sus gentes.

Cementerio de los Extranjeros
La cruz en la tumba del estadounidense John Berrien Connelly, en el Cementerio de los Extranjeros en Matagalpa. LA PRENSA/LUIS EDUARDO MARTÍNEZ M.

Kühl cuenta en su libro que los ingleses James Haslam y Adela Burton llegaron con sus cinco hijos en 1856 al puerto de Greytown, donde establecieron un hotel para quienes viajaban hacia las minas de oro en California, Estados Unidos. Pero, con la intervención de William Walker en Nicaragua, el negocio fue afectado y la pareja emigró a Granada. En el viaje, enfermó y murió la mayor de sus hijas: Nary.

“Las autoridades eclesiásticas les impidieron enterrar a su hija en el cementerio porque no eran católicos, sino anglicanos, (y) la niña fue enterrada en un lugar apartado del cementerio”, relata el historiador, agregando que Haslam y su familia se trasladaron a Matagalpa cerca de 1885, y “fueron los principales promotores para construir un cementerio para extranjeros, donde pudieran enterrarse católicos y no católicos”.

Muchas lápidas y tumbas en el Cementerio de los Extranjeros fueron hechas por Jesús Gutiérrez, un artesano local que tallaba la “piedra gradilla Matagalpa”, muy característica en la zona. Durante la administración edilicia de Jaime Castro Navarro (alcalde entre 1997 y 2001), fue restaurado el cerco perimetral, manteniendo la base de piedra gradilla y las barras de hierro forjado.

Aunque hay espacios disponibles para nuevas sepulturas, la municipalidad ya no vende los terrenos en esa localidad en virtud de la declaratoria como patrimonio histórico y cultural, para conservar la infraestructura, explica Verónica Margot Calero Morgan, responsable del cementerio general de Matagalpa.

Cementerio de los Extranjeros
Algunas tumbas de extranjeros, como la de Gladys M. Smith, de origen irlandés, están en franco deterioro en el Cementerio de los Extranjeros en Matagalpa, donde la municipalidad da mantenimiento a las sepulturas de los caídos en la guerra de los 80. LA PRENSA/LUIS EDUARDO MARTÍNEZ M.

De las 75 tumbas que hay en el Cementerio de los Extranjeros, unas 30 corresponden a inmigrantes de distintas nacionalidades que llegaron a Matagalpa, principalmente a finales del siglo XIX, pero varias están en franco deterioro. Otras 35 sepulturas son de caídos en guerra que debían ser enterrados de urgencia y en la década de los 80 era más difícil el acceso a los predios disponibles en el cementerio general.

Acercándose el 2 de noviembre, Día de Difuntos, la Alcaldía de Matagalpa ha emprendido la jornada de limpieza y mantenimiento de los cementerios, incluyendo la pintura de los cercos perimetrales y de un poco más de 200 tumbas de caídos durante las guerras en las décadas de los 70 y 80, madres de estos y también de algunas “celebridades” como Bartolomé Martínez, quien fue presidente de Nicaragua entre 1923 y 1925, entre otros.

Blanco y verde claro son los colores que está usando la municipalidad para pintar las tumbas y los cercos.

En ambos cementerios, trabajadores del Ministerio de Salud han hecho jornadas de fumigación y abatización, mientras que algunos pobladores, como Antonio Terán, han llegado estos días para buscar empleo por cuenta propia, pintando y brindando mantenimiento a las tumbas de particulares que lo contraten.

Los precios varían dependiendo del tamaño y diseño de la tumba, explica Terán, mientras pinta junto a dos vecinos una tumba con una imagen alta de Cristo Crucificado. “Ese trabajo en particular cuesta dos mil córdobas”, dice.

A partir de este lunes 29 de octubre, la municipalidad espera la mayor afluencia de particulares visitando a sus deudos, señaló Calero Morgan.

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