Dioses perdidos y encontrados, el libro de Rigoberto Navarro

¿Cuáles son y donde están los ídolos descubiertos por los viajeros de los siglos XVIII y XIX? El arqueólogo de Matagalpa Rigoberto Navarro Genie siguió la pista

Dioses perdidos y encontrados
El doctor Rigoberto Navarro Genie con un ejemplar de su obra Dioses perdidos y encontrados. © Mosaico CSI

El matagalpino Rigoberto Navarro Genie, doctor en Prehistoria, Antropología y Etnología, presentó en Matagalpa su libro Dioses perdidos y encontrados, un texto que implicó rastreo, localización e inventario de más 64 esculturas prehispánicas del Pacífico nicaragüense que aparentemente estaban perdidas.

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Navarro siguió la pista alrededor del mundo a estas estatuas prehispánicas nicaragüenses, visitando al menos 80 sitios arqueológicos en siete países durante siete años.

Su búsqueda estaba basada en lo que ya habían documentado, dibujado y fotografiado, científicos y exploradores en los siglos XVIII y XIX, tales como Ephraim G. Squier, Carl Bovallius, Henrrich Meyer y Walter Lehmann.

El historiador matagalpino Eddy Kühl Aráuz, refiere que Dioses perdidos y encontrados revela “dónde están esas estatuas indígenas que se han encontrado desde hace dos siglos en museos americanos y europeos, los nombres de quienes se las llevaron”.

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Entre las estatuas encontradas sobresale una de 2.26 metros de altura que representa una figura femenina, encontrada en el archipiélago de Zapatera.

Navarro Genie explica que en 1930 se la llevaron marines estadounidenses, pero, por gestiones de investigadores nicaragüenses, fue solicitada su devolución en 2016, solicitud que fue aceptada por el gobierno estadounidense.

Sin embargo, aún la pieza no está en el país y “no entiendo por qué razón, una escultura preponderante de la historia nuestra, no la han podido retornar al país”, explica el autor.

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El investigador señala que muchas de estas esculturas reflejan la forma de ver el mundo de las culturas prehispánicas, por ejemplo, las esculturas de los jorobados relatadas en el libro representan que los individuos con esta deformación eran muy respetados, porque se creía que tenían mayor cercanía con las deidades.

Navarro Genie considera que otro gran aporte de Dioses perdidos y encontrados es que en esta obra “desmitifico varias cosas: se ha dicho que estas esculturas representaban héroes, guerreros y caciques, eso se dijo al peso de la lengua, entonces, refuto ese concepto, esa concepción interpretativa de las esculturas y digo que no son una especie de guerreros y caciques, yo digo que son deidades y sustento mi propuesta en algunos relatos del Siglo XVI”.

Para Norman Caldera, historiador y diplomático nicaragüense, en su prólogo al libro de Navarro Genie, este trabajo es importante porque ha armado “un enorme rompecabezas a través del cual asoma nuestra prehistoria, sin olvidar la trenza entre los gobernantes de Nicaragua, los científicos visitantes y los museos públicos y privados en el extranjero, entre los cuales Rigoberto, tras ingentes esfuerzos, ha encontrado muchas de las piezas”.

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Navarro Genie asegura que estas estatuas son únicas en el mundo, porque son el resultado de la mezcla de las culturas prehispánicas del norte y el sur de América.

“Son representaciones humanas, sin ninguna decoración, o sea, que es el personaje humano desnudo, pero  se concentra el trabajo artístico profuso en la parte de arriba, en el adorno que le ponen a la cabeza del humano, ese adorno es un animal, es el personaje humano y tiene la cabeza de un animal arriba, no es que era una escultura tosca, es que el trabajo detallado siempre va en la parte de arriba, el resto del personaje es simple, porque se concentraban en proyectar una iconografía que reconoce un personaje, un coyote, un jaguar… porque las deidades tenían características especiales, relacionadas con un animal”, explica Navarro Genie.

La obra Dioses perdidos y encontrados fue publicada en 2020 y contó con el apoyo de la Embajada del Gran Ducado de Luxemburgo.

Muchas de estos ejemplares han sido donados en varias bibliotecas públicas del país y escuelas, “el plan es brindarle el libro a todas las bibliotecas públicas que tengan el interés”, explica Navarro Genie.

Según Navarro Genie, “la idea es poner en las manos del público este trabajo, porque creo que es una sensibilidad o una curiosidad que otra gente puede tener, pienso que no vale la pena que otros investigadores o estudiosos empiecen de nuevo la búsqueda”.

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