Daniel Pineda Mangas, “El Chapín” de Jinotega

Ya era casi una costumbre que la gente le pidiera un discurso para el día de su entierro. Hacía versos improvisados en cada plática, otros los escribía a máquina en la soledad de la noche.

El Chapín Pineda Mangas
Daniel Pineda Mangas. Mosaico CSI | Cortesía

Daniel Pineda Mangas nació en Jinotega el 7 de octubre de 1937. Sus padres fueron Daniel de Jesús Pineda Rizo y Jesús Mangas. De su padre, heredó el apodo «El Chapín». En la casa de sus padres se rindió culto al canto y a la música.

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«Danielito», a quien recordamos como «El Chapín», se inmortalizó en los versos de la canción «Regálame Jinotega», escrita por su sobrino-nieto, Luis Pastor González: «y para morir tranquilo solo me falta pedir, una mazurca segoviana y un discurso del Chapín».

Era «El Chapín» el orador oficial de los difuntos del pueblo. En el atrio de la catedral San Juan despidió a medio Jinotega.

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Ya era casi una costumbre que la gente le pidiera un discurso para el día de su entierro. Hacía versos improvisados en cada plática, otros los escribía a máquina en la soledad de la noche.

Pronunció su primer discurso el 14 de septiembre de 1954, en el entierro de la última hija del General Patricio Centeno, Rosario Centeno de Morales.

Desde 1972 empezó a escribir poesía.  Fue aficionado a la historia y tuvo un programa en la local Radio Stereo Libre, donde contaba anécdotas de los personajes de Jinotega. Además, sabía de música clásica, abría las puertas de su casa de par en par y sentado en una silla mecedora escuchaba a Schubert, Chopin, Beethoven, Mozart, entre otros genios del pentagrama.

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«El Chapín» fue compositor de música sacra, piezas que él mismo dirigió en la procesión del Santo Sepulcro. En su casa maternal ponía los discos de vinil con las Marchas Fúnebres, todos los viernes de Cuaresma cuando pasaba el Viacrucis.

En 1991, año del centenario de Jinotega, fue galardonado como Ciudadano Notable, siendo alcalde don Noel Gadea.

Vivía ya en su ocaso aquejado por la diabetes, caminaba por las calles apoyado en un bastón y saludaba con alegría y jocosidad a todo el que se encontraba.

Murió en el Hospital de Jinotega el 08 de marzo del 2009. Fue, sin duda, uno de los personajes más emblemáticos de la ciudad segoviana en el siglo pasado.

 

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