Avanza ampliación de casa cural en El Tuma

“No digamos no puedo”, dice el sacerdote Erick Díaz, quien ha cortado café junto a sus fieles para ampliar la casa cural y el templo parroquial, indicando que siempre hay que ser propositivos.

Casa cural El Tuma
La ampliación de la casa cural lleva un 85 por ciento de avance en la Parroquia San José Obrero. © Mosaico CSI | Cortesía

Con el 85 por ciento de avance en la ampliación de la casa cural de la Parroquia San José Obrero, en el municipio El Tuma-La Dalia, departamento de Matagalpa, el sacerdote Erick Díaz está contento porque, lo que en diciembre del año pasado parecía un sueño, hoy es una realidad que ha logrado alcanzar con el apoyo de los fieles.

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A finales del 2021 las imágenes del padre que junto a sus fieles cortaba café con el fin de recaudar fondos para la ampliación de la casa cural y la remodelación de la parroquia, se hicieron populares en los medios de comunicación y redes sociales, lo cual tuvo un efecto positivo, porque el apoyo de la ciudadanía fue mayor del que esperaba.

“Esperaba menos, pero tenía la confianza, porque el pueblo cuando uno sale a la cabeza, la gente no se queda atrás”, dijo el sacerdote, quien agrega que ya solo faltan algunos detalles para que el primer proyecto, que es la ampliación de la casa cural, llegue a su fin.

El sacerdote explica que su parroquia es la segunda más pobre de la Diócesis de Matagalpa y, como en temporada de cortes de café es cuando logran tener ingresos, se le ocurrió decirles a los fieles que fueran a los cortes y así obtener parte de los fondos para embellecer la casa cural y el templo parroquial.

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“Viendo la situación económica, que está muy difícil, la parroquia es bien pobre, sencilla, los fieles son de escasos recursos, y viendo la temporada de cortes que fue muy buena, incluso los precios fueron buenos, se me ocurrió decirles a los fieles que fuéramos a cortar café, fuimos en cinco jornadas, pero además se unieron las comunidades en grupos, todos unidos logramos el objetivo que era ampliación, remodelación y embellecimiento de la casa cural y el templo parroquial” dice el sacerdote.

Actualmente, han invertido 8,000 dólares, dice el padre Erick, los cuales fueron fruto del trabajo, pero además del donativo de cuatro personas que se acercaron. “No esperaba que se iba a hacer viral, pero eso motivó a personas para hacer llegar sus donativos, una donó mil dólares, otra diez mil córdobas, otra 500 dólares y otra 15 mil córdobas, eso fue un extra”.

El sacerdote explica que, debido al alza en los precios de los materiales de construcción, el costo del proyecto prácticamente se duplicó y aunque se ha logrado el 85 por ciento de la ampliación de la casa cural, aún falta para la pintura, ventanas, piso, inodoros y grifería.

Sacerdotes a la par del pueblo

El padre Díaz no es la primera vez que agarra el canasto para irse a las cuatro de la mañana a cortar café. Cuando era niño, sus padres lo llevaban a los cortes y, en 2016, cuando era un seminarista que estaba por ordenarse, organizó una junta directiva en la comunidad La Corona, en la comarca Yasica Sur, del municipio de San Ramón, para reconstruir el templo que estaba por colapsar.

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“Cuando yo era seminarista, estaba en cuarto año, estaba egresando del seminario, aún no era ordenado, quería llegar como ordenado a una capilla bonita, pero la capilla de mi comunidad tenía 70 años, se estaba cayendo y me daba pesar que mi primera misa fuera en un templo colapsado, le propuse a los miembros de mi comunidad hacer una junta directiva para construir el templo y como soy de una zona cafetalera, hicimos la junta directiva para ir a cortar café, fue increíble como niños, ancianos, de todas las edades se nos unieron y en ese entonces (2016) en tres meses recaudamos  300 mil córdobas, eso lo invertimos en ropa usada, fuimos al Mercado Oriental a comprar, hicimos, bazar y con las ventas y café llegamos al medio millón de córdobas, luego metimos un proyecto y nos aprobaron medio millón, con ese millón derribamos el templo viejo y construimos uno totalmente nuevo, ahí está construido”

El padre Erick dice que lo que se aprende nunca se olvida y esta nueva experiencia junto a sus fieles fue muy bonita. “Me encantó andar en el campo con los fieles, bajo la lluvia, el frío, porque nos íbamos a las cuatro de la mañana”.

El sacerdote ha recibido muy buenas críticas, y dice que su obispo, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa y Administrador Apostólico de la Diócesis de Estelí,  fue uno de los que lo felicitó por su testimonio, ya que en esos días llegó a la parroquia a impartir el sacramento de la confirmación.  “Me dijo que los sacerdotes siempre hemos estado caminando a la par del pueblo, en todas las circunstancias, ya sea en el trabajo, en las aspiraciones del pueblo, los sacerdotes siempre hemos estado involucrados”.

En cuanto al sentir de la población señala que se sintieron muy contentos. “Decían qué bonito que el sacerdote ande con nosotros, nos sentimos acompañados, nos sentimos cercanos y es lo que el Papa Francisco nos ha pedido, que no seamos sacerdotes de sacristía, sacerdotes de oficina, sino sacerdotes de periferia, que acompañemos al pueblo en cada momento, en cada parroquia”.

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El párroco resalta que él como sacerdote no es el único ni el primero que realiza este tipo de trabajo para realizar proyectos en las comunidades. “Hay muchos que lo han hecho, que lo hacen, porque es su deber estar a la par del pueblo”.

Aún falta la remodelación de la parroquia

El padre Díaz explica que por el momento realizar una recaudación de fondos similar a la que realizó es bien difícil, porque es un territorio muy pobre, es la segunda parroquia más pobre de la Diócesis y “los fieles no tienen fondos”.

Sin embargo, es optimista y dice que se puede lograr con un proyecto con algún organismo internacional.

“Lo que les digo a las personas es que nunca hay que ser negativos, en la vida solo lo que uno no se propone no lo alcanza, hay que ser propositivo”, dice el padre Díaz, indicando que, en otras comunidades, cuando hay que emprender algún proyecto, las personas le han dicho, “no podemos hacerlo, cómo vamos a hacerlo, somos pobres”.

“Pero yo siempre les digo: ‘no digamos no puedo’, ustedes solo  digan en el nombre del Señor vamos a iniciar, el resto lo hace el Señor. Cuando iniciamos esa capilla de La Corona en Yasica Sur, que tiene una inversión de más de un millón de córdobas, la gente así decía, cómo vamos a hacer nosotros, cómo vamos a sacar adelante semejante inversión, y yo les decía: ‘ustedes solo pónganse en las manos del Señor, sigamos trabajando, Dios va a hacer el resto’, y ahora, con esta obra, lo que en diciembre parecía un sueño, ahora es una realidad”, dice.

“No hay tiempo para decir no puedo, sino en el nombre del Señor sí puedo, vamos a salir adelante, Dios siempre nos ayuda”, indica.

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