Tomar distancia de los “intereses personales” y abandonar “los pantanos ideológicos” fue uno de los llamados de monseñor Silvio José Báez, en la homilía de la misa que presidió este domingo 1 de marzo en la Parroquia Santa Ágatha en Miami, Florida.
De acuerdo con el obispo auxiliar de Managua, esos pantanos ideológicos “nos vuelven rígidos o pesimistas”, pero advirtió que “la luz del Señor Resucitado –que vence el pecado y la muerte y ya está presente, anticipadamente en el monte–, nos hará ver la realidad con nuevos ojos y nos ampliará la mirada y el corazón”.
En su mensaje pastoral sobre el Evangelio del día, referido al pasaje de la Transfiguración del Señor, monseñor Báez recordó que Jesús subió al monte con Pedro, Santiago y Juan cuando ellos ya estaban confundidos y temerosos tras escuchar el anuncio de su pasión.
“Todo se les había oscurecido: estaban confundidos, tenían miedo y comenzaban a desilusionarse”, expresó al describir la situación de los discípulos.
A criterio del obispo, la experiencia del monte fue una preparación para enfrentar la realidad.
“Debían comprender que la última palabra en la historia no la tienen el dolor, la injusticia, el mal ni la muerte. Pronto vivirían la noche de la pasión y la muerte de Jesús; era importante que la vivieran con la conciencia de que su oscuridad no era para siempre. Ninguna noche en la vida es para siempre”, dijo.
Agregó que “también en la vida social hay momentos de desconcierto. Nos sentimos dispersos, débiles y hasta fracasados por alcanzar los resultados esperados. La injusticia y la violencia parecen invencibles, no se ven caminos de solución. El cansancio, los intentos fallidos y las decepciones nos abruman”.
Sin embargo, sostuvo que en esos momentos “hay que subir al monte: tomar distancia, elevarse sobre la llanura de los intereses personales y abandonar los pantanos ideológicos que nos vuelven rígidos o pesimistas”.
Monseñor Báez afirmó además que la fe transforma la manera de mirar la historia y los acontecimientos colectivos, al señalar que “el mundo nos enseña a juzgar por el éxito, la belleza externa, el poder visible; la fe nos invita a mirar con otros ojos. En una cruz, el mundo ve derrota; la fe ve el triunfo del amor. En nuestras crisis, el mundo ve fracaso; la fe descubre oportunidades de crecimiento”.
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Continuó diciendo que “la fe es como un par de lentes nuevos que nos permiten ver la realidad con claridad. Sin fe, miramos la vida con los ojos del miedo, de la desesperanza y el cálculo humano. Con la fe, vemos con los ojos del amor, la esperanza y la eternidad”.
También insistió en que la experiencia de la luz no aparta de la vida cotidiana, porque “Jesús los condujo a la cima del monte no para alejarlos de la realidad, sino para que tomaran distancia y tuvieran una visión más amplia y profunda de la vida. Desde lo alto el panorama se ve mejor”.
Monseñor Báez salió de Nicaragua en 2019 tras recibir amenazas en el contexto de la crisis sociopolítica iniciada en 2018.
Desde entonces, el país vive un período marcado por represión estatal, restricciones a las libertades públicas, encarcelamientos, destierros y un éxodo masivo de ciudadanos.

