Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, afirmó que la fe no puede convertirse en excusa para la pasividad ante los problemas sociales y sostuvo que la respuesta cristiana exige organización, valentía y compromiso.
“Tampoco frente a los problemas sociales debemos ser pasivos. Debemos tomar decisiones valientes y asumir compromisos arriesgados”, dijo el obispo en la homilía de la misa que presidió el primer domingo de cuaresma, este 22 de febrero en la Parroquia Santa Agatha en Miami, Florida.
El obispo, forzado al exilio desde 2019, añadió: “No podemos esperar soluciones milagrosas, sin luchar y organizarnos, pero siempre confiando en el amor de Dios que no nos abandona y despliega su fuerza en nuestra debilidad”.
Monseñor Báez vinculó ese llamado con las tentaciones narradas en el Evangelio, en las que, explicó: Jesús “sintió la seducción de una voz distinta a la de Dios, incitándolo a apartarse de su voluntad y seguir caminos aparentemente más razonables y eficaces”.
Al comentar sobre la tentación del poder, el obispo Báez señaló que “el deseo de imponernos y dominar está presente en todos los seres humanos. Es grande la tentación de buscar poder, fama y el éxito a cualquier precio”.
Sin embargo, advirtió que esa ambición desfigura la vida pública: “La convivencia cotidiana se hace más difícil cuando cada uno lucha por imponerse. A nivel social, los más nobles ideales se pervierten a causa de las ambiciones egoístas y las luchas de poder”.
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“El poder es un ídolo al que los tiranos sacrifican la libertad y la esperanza de los pueblos. El diablo le revela a Jesús que el poder, las riquezas y la gloria mundanas son suyas y que él las da a quien lo adora. Quienes usan del poder para oprimir, están al servicio del diablo”, continuó.
Al final de su homilía, monseñor Báez exhortó a los fieles a que “en esta cuaresma, detengámonos y preguntémonos si estamos viviendo como deberíamos y si estamos haciendo lo que Dios quiere que hagamos. Pidamos al Señor que su Espíritu fortalezca nuestra libertad, nos ayude a rectificar los senderos equivocados de nuestra vida y nos haga volver a él con confianza y alegría”.

