El obispo de la Diócesis de Siuna, monseñor Isidoro del Carmen Mora, fue recibido con júbilo por feligreses de la Parroquia San Miguel Arcángel en El General Viejo, un distrito del cantón de Pérez Zeledón, en la provincia de San José, Costa Rica, donde estará como “residente”.
Esa es una de las 26 parroquias de la Diócesis de San Isidro, en el sur de Costa Rica, cuyo obispo es monseñor Juan Miguel Castro Rojas.
El recibimiento a monseñor Mora, por feligreses que lo esperaban con pancartas, música y abrazos, fue este domingo 15 de febrero recién pasado en una diócesis que es considerada un “un semillero vocacional” en Costa Rica y que cuenta con más de 15,000 “agentes de evangelización”.
El obispo Mora es originario de El Cacao, una comunidad ubicada entre los municipios de Ciudad Darío y Terrabona en Matagalpa. Fue ordenado sacerdote el 20 de septiembre de 2003 y en la Diócesis de Matagalpa fue párroco en distintas parroquias.
Entre 2009 y 2021 fue párroco de la Parroquia San Ramón Nonato en el municipio de San Ramón, y el obispo de Matagalpa, monseñor Rolando José Álvarez Lagos lo designó Vicario general de la Diócesis.
Esos cargos eran los que tenía cuando, el 8 de abril de 2021, el Papa Francisco lo nombró obispo de Siuna, siendo consagrado el 26 de junio del mismo año.
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El 19 de diciembre de 2023, en el festejo de los 99 años de creación de la Diócesis de Matagalpa, el obispo Mora presidió la misa en la catedral San Pedro Apóstol y en la homilía calificó a la Diócesis como un “semillero de vocaciones”, pero también dijo que la Conferencia Episcopal de Nicaragua mantenía oraciones por monseñor Álvarez, quien entonces estaba encarcelado en Managua.
Al siguiente día monseñor Mora fue secuestrado por la Policía cuando iba a la parroquia Santa Cruz, en el municipio de La Cruz de Río Grande, donde tenía previsto realizar confirmaciones a 230 feligreses.
El 13 de enero de 2024 fue desterrado y enviado a Roma junto al obispo Álvarez, 15 sacerdotes y dos seminaristas.

