En una oración centrada en el sufrimiento del país, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, encomendó a la Virgen María a las personas encarceladas por razones políticas en Nicaragua, a quienes viven el exilio y, de manera particular, a los 222 nicaragüenses que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo desterró hace tres años.
La oración fue parte del acto de bendición de una imagen de Nuestra Señora del Trono —la Inmaculada Concepción de María, patrona de Nicaragua— al final de la misa que monseñor Báez presidió este domingo 8 de febrero en la Parroquia Santa Agatha en Miami, Florida.
“Y a ti, Virgen María, madre nuestra, queremos encomendar a tu corazón al pueblo de Nicaragua. Tú has llorado con nuestro pueblo. Tú sabes nuestros sufrimientos. Te pedimos a ti como madre que apresures la liberación de nuestro país, consueles a los que sufren, liberes a los que todavía están encarcelados y ayudes con tu amor maternal a abrir nuevos caminos de esperanza a quienes nos encontramos en el exilio todavía con el desconcierto y la incertidumbre”, oró monseñor Báez.
El obispo añadió: “A ti, Madre Santísima, ponemos en tu corazón a este pueblo que te ama y te canta y vive con alegría queriendo imitarte como verdadera discípula de Jesús”.
En la víspera del tercer aniversario del destierro masivo ejecutado por el régimen nicaragüense, monseñor Báez incorporó una mención directa a las víctimas.
“Te pedimos particularmente por los (222) nicaragüenses que fueron liberados hace 3 años el 9 de febrero de 2023. Muchos de ellos todavía siguen padeciendo secuelas de la crueldad de la dictadura criminal de Nicaragua”, expresó.
Durante la oración, el obispo también mencionó a Lesther Alemán, promotor de la elaboración de la imagen bendecida como memoria de ese hecho.
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“Particularmente te pedimos por Lesther Alemán que ha querido dar a hacer esta imagen de la Virgen como recuerdo de este evento. Bendice a Lesther, guía sus pasos, Virgen María, a él, a su familia y a todo nuestro pueblo”, dijo el obispo.
La bendición concluyó con la aclamación mariana profundamente arraigada en la tradición nicaragüense: ¿Quién causa tanta alegría? La Concepción de María.

