El sacerdote nicaragüense Nils de Jesús Hernández, párroco de la Parroquia Reina de la Paz en Waterloo, Iowa, Estados Unidos, y una de las voces críticas más constantes frente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, conectó el anuncio del cierre de El Helicoide, en Venezuela, con la esperanza de que también termine la represión contra presos políticos en Nicaragua.
“… No es solo una noticia política: es un signo claro de que la justicia, tarde o temprano, llega”, escribió el padre Hernández en un comunicado fechado el sábado 31 de enero de 2026, en el que además enlazó el hecho venezolano con la situación de personas encarceladas por razones políticas en Nicaragua.
El Helicoide funcionó como una de las sedes de reclusión del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), el principal órgano de inteligencia del Estado venezolano.

Organismos de derechos humanos han documentado durante años denuncias de torturas, detenciones arbitrarias y tratos crueles en El Helicoide, un edificio que Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela, anunció que será reconvertido en un centro social, cultural y comercial.
El padre Hernández retomó ese peso simbólico en su mensaje: “El Helicoide fue durante años un símbolo del terror en América Latina: un lugar de tortura, humillación y persecución”.

“Así como el Helicoide representó el rostro más cruel de la represión en Venezuela, El Chipote se ha convertido en Nicaragua en sinónimo de tinieblas, deshumanización y persecución política”, expresó.
También afirmó que en El Chipote “hombres y mujeres inocentes han sido encarcelados, torturados y humillados únicamente por no someter su conciencia a una dictadura criminal”.
El padre Hernández también se refirió a las secuelas que dejan estos encierros.
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“Las heridas de quienes sobrevivieron al Helicoide no sanan fácilmente. El trauma permanece. Pero su cierre trae alivio, consuelo y esperanza”, escribió, y vinculó ese sentimiento con el anhelo de muchas familias nicaragüenses que esperan el fin de los abusos en las cárceles.
El sacerdote cerró su comunicado con un mensaje dirigido a quienes enfrentan persecución en Nicaragua: “A quienes hoy sufren en Nicaragua: ánimo y valentía. No están solos. Unidos en oración y esperanza, seguimos firmes en la lucha por una Nicaragua libre”.

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