Las dos grandes expresiones del cristianismo en Colombia lanzaron comunicados firmes tras las declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien en un acto público afirmó: “Yo creo que Jesús hizo el amor, sí, a lo mejor con María Magdalena”, y sostuvo que “un hombre así sin amor no podía existir”.
Esa frase, pronunciada durante la reapertura del Hospital San Juan de Dios en la capital colombiana, desató rechazo en amplios sectores políticos y religiosos del país.
La Confederación Evangélica de Colombia (CEDECOL) difundió un comunicado en el que expresa “profunda preocupación y rechazo frente a las afirmaciones realizadas públicamente en Bogotá por el presidente… en las que se sugiere que Jesucristo sostuvo una relación sexual con María Magdalena”.
La organización interpretó esas palabras como una tergiversación de la figura central del cristianismo.

CEDECOL destacó que su preocupación no solo es teológica, sino social. En el texto, afirma que “la Biblia, fuente fundamental de la fe cristiana, no respalda ni sugiere tales afirmaciones” y presenta a Jesús como “santo, íntegro y obediente al propósito divino” y a María Magdalena “como una discípula fiel y transformada por su gracia, no como objeto de especulación”.
Los evangélicos llamaron al respeto legal y cultural: “Honrar la libertad religiosa consagrada en la Constitución Política de Colombia… Respetar los principios, valores y creencias del pueblo cristiano, que históricamente ha contribuido a la reconciliación, la paz, la justicia social y la vida moral de la Nación”, afirmaron, en una referencia directa al tejido social amplio que representa su fe.
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En paralelo, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), máxima instancia de la Iglesia católica en el país, emitió también su posición.
Comunicado-Obispos-Colombianos-28-de-enero-de-2026El comunicado de la CEC reafirma la fe en “Jesucristo, el Hijo de Dios, Salvador del mundo, cuya vida y mensaje están claramente establecidos en las Sagradas Escrituras” y pide que la libertad de expresión no sea usada para “ofender la fe ni para desfigurar verdades que sostienen la identidad espiritual de una gran parte de la población”.
La CEC recordó además que el marco jurídico colombiano —la Constitución, la jurisprudencia de la Corte Constitucional y la Ley Estatutaria de Libertad Religiosa— obliga al respeto de las creencias y prohíbe la discriminación religiosa, un punto que buscan enfatizar frente a interpretaciones públicas de figuras sagradas.
El rechazo no se limitó a los comunicados institucionales. Sectores políticos y analistas, según medios como Infobae, calificaron el comentario presidencial como “irresponsable” o incluso como una “blasfemia” que ofende a millones de creyentes.

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