Monseñor Báez: “No es la hora de callar o desanimarnos”

El obispo auxiliar de Managua pide a la Iglesia hablar ante la represión y a los líderes políticos dar protagonismo al pueblo

Mosaico CSI
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Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua.

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, llamó a la Iglesia a no guardar silencio en medio de contextos de represión como el que atraviesa Nicaragua y pidió a los líderes políticos acercarse a la gente y respaldar al pueblo que permanece dentro de sus países. “No es la hora de callar o desanimarnos”, expresó, al describir la situación de pueblos que viven bajo “poderes arbitrarios que amenazan, reprimen y encarcelan”.

En la homilía de la misa que presidió este domingo 25 de enero en la Parroquia Santa Agatha en Miami, Florida, Estados Unidos, monseñor Báez enfatizó en que, “para la Iglesia, no es el momento del silencio. Es el tiempo de hablar para iluminar la oscuridad del momento, alimentar la esperanza del pueblo y denunciar las estructuras opresivas que han prevalecido, pero que están a punto de desaparecer”.

El llamado de monseñor Báez llega en un momento en que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha incrementado sus mecanismos de presión a la Iglesia nicaragüense arreciando la vigilancia al clero y a las actividades eclesiásticas como retiros espirituales, además de prohibir las jornadas de evangelización casa a casa, como lo hizo en la Diócesis de León.

El obispo nicaragüense tomó como punto de partida el inicio de la predicación de Jesús tras el arresto de Juan el Bautista y destacó que, frente a la injusticia, Cristo no se escondió, sino que siguió anunciando el Reino de Dios.

“Como Jesús, que ante el arresto de Juan siguió adelante, también nosotros debemos mantenernos firmes y seguir soñando y luchando. La liberación y la democratización de nuestros pueblos están cada vez más cerca”, dijo monseñor Báez.

Agregó que “en muchos de nuestros países, vivimos momentos de incertidumbre y experiencias dolorosas de poderes arbitrarios que amenazan, reprimen y encarcelan. No es la hora de callar o desanimarnos”.

“Los problemas y obstáculos son oportunidades para descubrir nuevas fuerzas ocultas en nuestro interior. Asumir los desafíos sin desanimarnos ni quebrarnos nos fortalece y nos lleva a encontrar soluciones creativas. La fuerza y el amor del Señor están presentes en cada dificultad que enfrentamos. Aprendamos a ver la vida con los ojos de Jesús, que sabía descubrir nuevos caminos cuando todo parecía haber terminado”, continuó.

En su homilía, además, el obispo auxiliar de Managua interpeló a la dirigencia política exhortándola a cambiar la manera de ejercer el liderazgo.

“Es el momento en que los líderes políticos no solo se dirijan a los organismos internacionales o a los medios de comunicación, sino que hablen directamente a la gente, al pueblo, con sabiduría y solidaridad”, dijo monseñor Báez, agregando que “ha llegado la hora de darle protagonismo al pueblo que está dentro del país, escuchando sus necesidades y preocupaciones, acompañando su organización y animando su esperanza”.

Monseñor Báez también describió que “vivimos un momento decisivo en el que parece que se reconfigura la geopolítica mundial a través del uso de la fuerza, la negación del derecho, y el desprecio y maltrato hacia los grupos humanos más vulnerables”. También señaló que “las relaciones económicas y la riqueza han sido elevados a un poder que dirige el mundo, olvidando el valor y la dignidad los pueblos y de las personas”.

Junto al llamado social y político, monseñor Báez citó el anuncio central del Evangelio: “Conviértanse porque ya está cerca el Reino de los Cielos”. Luego explicó ese llamado con una frase directa: “Convertirnos es abandonar la lógica del egoísmo y adoptar la lógica del amor y el respeto hacia los demás, que es la esencia de Dios”.

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