El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, exhortó este 7 de diciembre a no aceptar sociedades que “obligan a ser indiferentes, miedosos y silenciosos” y denunció los sistemas que manipulan la fe, sostienen privilegios y desprecian a los más vulnerables.
Un día después del mensaje de la Conferencia Episcopal de Nicaragua sobre la necesidad de una Iglesia “sinodal, testigo del amor, la fraternidad y la unidad”; monseñor Báez profundizó en la voz profética de Juan el Bautista, en la homilía de la misa del Segundo Domingo de Adviento, este 7 de diciembre en la Iglesia Santa Agatha en Miami, Florida.
El jerarca católico presentó a Juan como un hombre libre que enfrentó a una religión “acomodada” y a una sociedad “desigual e injusta”.
Recordó que el Bautista vivió lejos del templo porque rechazó leyes religiosas severas que ignoraban “el dolor de los más necesitados” y porque no buscó congraciarse con autoridades como Herodes Antipas o Poncio Pilatos.
Esa libertad interior, afirmó monseñor Báez, sigue interpelando a quienes viven en contextos donde “valen más las cosas que las personas”.
El obispo advirtió que hoy existen sistemas que buscan quebrar la conciencia de los pueblos y “debemos rechazar como normales regímenes de terror que quieren obligarnos a ser indiferentes, miedosos y silenciosos. Es necesario alzar la voz en nombre de Dios y denunciar los crímenes de los opresores, animar a los decaídos, iluminar a los confundidos, cuidar de los pobres y defender a las víctimas”.
Monseñor Báez también recordó que Juan y Jesús denunciaron a fariseos y saduceos como “raza de víboras”, una expresión que desenmascara a quienes utilizan lo sagrado para mantener privilegios y evitar responsabilidades.
“La religión que se sirve de Dios para gozar de privilegios, que se desentiende de la dignidad humana, ignora el dolor de los pobres y se arrastra temerosa ante los poderosos del mundo es una ‘raza de víboras’. Los poderes políticos que enarbolan la mentira con cinismo manipulan la religión para sus intereses, se endiosan con altanería y se imponen con crueldad sobre el pueblo, también son ‘raza de víboras’”, afirmó.
El obispo destacó la fuerza moral de quienes se mantienen firmes en la verdad, aunque parezcan solos.
“Una sola voz que se atreva a hablar en nombre de Dios para dar esperanza a los decaídos y decir la verdad con valentía, tiene una fuerza asombrosa, aunque sea solo una voz en el desierto”, dijo el obispo auxiliar de Managua.
Desde esa perspectiva, llamó a defender a las víctimas, iluminar a los confundidos y cuidar de los pobres como signos concretos de esperanza.
Suscríbete a nuestro Canal de YouTube
Monseñor Báez invitó además a una revisión interior honesta y valiente. “Pónganse frente a Dios, no se engañen, no jueguen con su vida”, exhortó, al pedir que cada persona reconozca “los pecados ocultos”, “lo falso y lo inmoral”, la “vida doble”, las “ambiciones inconfesables”, los “egoísmos y mentiras” que oscurecen el corazón.
Explicó que la transformación auténtica nace de la cercanía de Dios, una presencia que “busca alguna rendija por donde entrar a nuestra vida”.
En su tramo final, el obispo presentó a Jesús como “el más fuerte”, aquel que “se dedicó a curar, perdonar y hacer el bien a todos” y que sembró esperanzas “que ni siquiera la muerte en la cruz pudieron apagar”. Llamó a preparar la Navidad con un corazón abierto al cambio: “Dejémonos inundar de su amor y abrámonos al poder transformador de su Espíritu”, dijo.

Facebook Comments