El sacerdote nicaragüense Nils de Jesús Hernández, párroco de la parroquia Reina de la Paz en Waterloo, Iowa, Estados Unidos, pidió escuchar a los obispos de Nicaragua y a reconocer el dolor de la Iglesia.
En un mensaje que difundió este 6 de diciembre, el sacerdote llamó a la comunidad nicaragüense, dentro y fuera del país, a acoger la orientación de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) y a responder con apertura.
La CEN emitió este 6 de diciembre un mensaje pastoral centrado en el llamado a una Iglesia que camine unida, inspirada en el espíritu del Concilio Vaticano II.
“Les pido encarecidamente a que escuchemos las voces de nuestros pastores amados”, escribió el padre Nils en un texto enviado a Mosaico CSI.
El padre Nils reconoció el peso del dolor que afecta a la Iglesia y al pueblo.
“Sí admito que hay heridas en la Iglesia de Nicaragua y el pueblo que no podemos ocultar o hacer caso omiso porque sí las hay”, afirmó.
Desde su experiencia en la diáspora añadió: “Yo, como clérigo y miembro de la primera diáspora nicaragüense, sé el dolor en carne propia y me solidarizo con mis hermanos obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas, laicos, etc. que hemos pasado dolores profundos y muy grandes”.
El sacerdote valoró el mensaje de los obispos publicado en el 60 aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II y recordó que la enseñanza conciliar sigue vigente para la vida de la Iglesia.
Destacó el gesto de San Juan XXIII al abrir “las puertas y ventanas de la Iglesia” para presentar la fe de un modo cercano a la humanidad. Afirmó que los papas posteriores han continuado esa misma línea y que Nicaragua puede tomarla como referencia.
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El padre Nils retomó la invitación de los obispos a discernir los signos de los tiempos y a actuar como “levadura en la construcción del Reino de Dios”.
Añadió que esa levadura debe crear lazos entre los nicaragüenses, sin sembrar más divisiones.
Sostuvo que el legado del Concilio todavía ofrece orientación y pidió rescatarlo: “Que esa riqueza del Concilio Vaticano II que aún queda sea rescatada y que creamos esos lazos amistosos”, expresó.
El sacerdote señaló que la oración y la apertura al Espíritu Santo son caminos necesarios para que Nicaragua avance hacia una convivencia más fraterna.
Recordó también la convocatoria a una “cruzada de oración y adoración” que monseñor Rolando José Álvarez realizó el 17 de julio de 2022. Desde ese ejemplo invitó a volver a la actitud de María en el Evangelio: escuchar, acoger y colocar ante Jesús las preocupaciones de cada día.

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