El sacerdote nicaragüense Benito Enrique Martínez Gamboa afirmó en Indianápolis este 6 de diciembre que los nicaragüenses en el exilio volverán a su país para recorrerlo “desde Cabo Gracias a Dios hasta Río San Juan” y gritar de nuevo “¿Quién causa tanta alegría? La Concepción de María”, aun después de haber sido despojados de su nacionalidad, de su documentación y de su vida en Nicaragua por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Asimismo, describió la magnitud del desarraigo que golpea a miles de nicaragüenses fuera del país.
El sacerdote viajó a Indianápolis, donde la comunidad nicaragüense celebró La Purísima, una de las tradiciones más arraigadas en Nicaragua. Además, presidió una misa en la Parroquia San Antonio de Padua.
Durante la homilía, el padre Benito comentó que “ahora andamos los nicaragüenses como judíos errantes por todo el mundo, sin nacionalidad, despojados de todo lo que se tenía”; y recordó casos de personas que perdieron incluso los títulos profesionales que acreditaban su formación.
“Gente que tenía sus títulos se los ha quitado un gobierno miserable, comunista”, dijo.
Desde esa realidad planteó la pregunta que acompaña a quienes intentan rehacer su vida lejos de su país: “Señor, ¿por qué nos has castigado de esta manera? ¿Qué hicimos si tratamos de agradarte a ti y a tu Madre Santísima?”, expresó, aludiendo al desconcierto que marcó la salida forzada de miles de nicaragüenses, incluyendo familias enteras.
El padre Benito fue encarcelado y luego desterrado en el grupo de 222 nicaragüenses que el régimen Ortega Murillo envió a Estados Unidos el 9 de febrero de 2023.
En su mensaje sostuvo que el exilio no transcurre fuera del horizonte de la fe, porque “Dios escribe recto en renglones torcidos”, y afirmó que la dispersión llevó expresiones marianas de Nicaragua a distintos países donde viven desterrados y migrantes.

Habló de comunidades en España, Hungría, Alemania, Francia, Inglaterra, México y Cuba que mantienen la devoción a la Inmaculada Concepción. “Donde estamos (los nicaragüenses), ahí está la Madre, la Purísima”, dijo.
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También recordó los efectos de la persecución religiosa dentro de Nicaragua.
“Hemos sido expulsados, obispos y sacerdotes encadenados y metidos en la cárcel durante meses y hasta años”, señaló. Para él, ese sufrimiento no carece de propósito. “Vale la pena sufrir cuando sabemos que Dios está siendo exaltado”, afirmó.
El padre Benito se refirió al régimen Ortega Murillo llamándolo “forajidos, criminales, miserables”.
Desde esa convicción visualizó el día en que los exiliados volverán a caminar por las calles de su país.
“Cuando esos forajidos sean lanzados del poder y volvamos los nicaragüenses a tomarnos las calles… vamos a gritar desde Cabo Gracias a Dios hasta Chinandega, hasta Río San Juan, pasando por la Costa Atlántica (en realidad es Costa Caribe): ‘¿Quién causa tanta alegría? La Concepción de María’”.

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