Estados Unidos lanzó este 5 de diciembre dos advertencias directas al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, una desde Washington y otra desde la sede diplomática en Managua. La coordinación de ambos mensajes mostró el creciente peso que la administración estadounidense otorga a la crisis de derechos humanos y a la represión religiosa en Nicaragua.
La primera advertencia surgió desde la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental (WHA) del Departamento de Estado, que denunció que miles de familias nicaragüenses enfrentarán las fiestas de diciembre con sillas sin ocupar debido a la ausencia de seres queridos encarcelados o desaparecidos bajo el régimen Ortega-Murillo.
“En estas fiestas, demasiados nicaragüenses verán en sus mesas asientos vacíos donde deberían estar sus seres queridos, mujeres y hombres detenidos injustamente o desaparecidos arbitrariamente por la dictadura Murillo-Ortega”, publicó el WHA en X. El mensaje describió ese sufrimiento como un recordatorio diario de la inhumanidad del régimen, y exigió la libertad inmediata de todas las personas presas políticas.
La publicación cerró con un aviso directo: “Los Estados Unidos están vigilando”.

Mientras Washington denunciaba la represión política, la Embajada de Estados Unidos en Managua lanzó un segundo mensaje enfocado en la libertad religiosa, acompañado por una fotografía del encargado de negocios Kevin O’Reilly dentro de la Catedral de León. La imagen mostró al diplomático recorriendo el templo, un gesto que destacó la importancia del culto y la vida religiosa en un momento marcado por restricciones, vigilancia y hostigamiento contra la Iglesia católica en Nicaragua.

La embajada recordó que la Ley Internacional de Libertad Religiosa cumple 27 años y que la política exterior estadounidense defiende este derecho como un pilar universal. “La persecución religiosa desestabiliza los países, socava la esperanza de paz y ataca una verdad fundamental reconocida por nuestros Padres Fundadores: que la fe es esencial para la prosperidad humana y una sociedad libre”, afirmó la sede diplomática.
El mensaje añadió que los nicaragüenses merecen vivir estas fiestas sin temor a la represión, las restricciones ni las represalias por practicar su religión o expresar sus creencias.
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Ambos pronunciamientos señalaron distintos frentes de represión: por un lado, las detenciones, desapariciones y encarcelamientos por motivos políticos, y por otro, las restricciones a la libertad de culto y el hostigamiento contra comunidades religiosas.
La administración estadounidense unificó así su postura en un día marcado por advertencias explícitas sobre la situación en Nicaragua, con la promesa de seguir observando de cerca las acciones del régimen Ortega-Murillo.

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