Lesbia del Socorro Gutiérrez Poveda, de 59 años, y Carmen María Sáenz Martínez, de 50, regresaron este 29 de noviembre a sus hogares en Matagalpa después de pasar quince meses en desaparición forzada. Su salida ocurre mientras el régimen Ortega-Murillo liberaba a más personas presas por motivos políticos, sin presentar una lista oficial que permita conocer cuántas continúan detenidas o bajo qué condiciones.
Feligreses y sacerdotes dedicaron un día antes —en el arranque de la novena a la Inmaculada Concepción— sus oraciones a la liberación de ambas mujeres. Sus familias y la comunidad católica celebraron el regreso después de un año y tres meses de incertidumbre, silencio y exigencias por conocer su paradero.
“Regresan del sufrimiento, pero no están libres”
El sacerdote nicaragüense Nils de Jesús Hernández, párroco de Reina de la Paz en Waterloo, Iowa, reaccionó con alegría al enterarse de su excarcelación. “Para mí es una gran alegría porque regresan, pues salen de donde están, en el sufrimiento y todo eso”, afirmó.
Al mismo tiempo, dudó de que esta salida signifique libertad real.
“Es una liberación que no tiene un sentido de decir: fueron liberadas. Es nada más comprobarle al mundo de que sí están haciendo un progreso, ¿ve? Pero para qué liberan si más bien tienen que estarse reportando. Entonces, verdaderamente no están libres”.
El sacerdote también temió por las condiciones que enfrentaron en prisión.
“Me imagino que fueron torturadas y todo eso porque a ellas no las están tratando con dulzura. Ellas son personas que colaboraban con la diócesis. Por lo tanto, las estaban tratando con dulzura”, dijo.
El regreso de las dos mujeres coincidió con el inicio de la novena mariana, lo que fortaleció la esperanza de muchos feligreses. “A la misma vez que se empezaba la novena de la Virgen, yo creo que esa es una respuesta de las oraciones que tantos teníamos por la liberación de esas mujeres. Una vez más yo he dicho: ‘El poder de Dios va a triunfar siempre’. Y esta es una manera en que Dios también está trabajando”, dice el padre Nils.
El sacerdote insistió en la necesidad de exigir una liberación plena para todas las personas presas por motivos políticos. “Lo que queremos es una liberación total sin condiciones”, afirmó, indicando que quienes deben estar presos son Daniel Ortega y Rosario Murillo por el daño que han hecho al país.
Agentes policiales arrancaron a Gutiérrez y Sáenz de sus hogares el 10 de agosto de 2024 en dos operativos simultáneos.
Suscríbete a nuestro Canal de YouTube
A Gutiérrez la capturaron en la finca Guadalupana, en la comunidad Samulalí, jurisdicción de Matagalpa, cerca del límite con San Ramón.
A Sáenz la detuvo otro grupo en el residencial Lomas de San Thomas, al noreste de la ciudad, con al menos quince agentes encapuchados y fusiles AK-47.
Ambas servían en estructuras de la Diócesis de Matagalpa, una jurisdicción perseguida desde 2018.
Gutiérrez dedicó más de quince años a coordinar el Programa de Apoyo Financiero Urbano y Rural (Proafur), de la clausurada Cáritas Diocesana.
Sáenz trabajaba como promotora de justicia en casos de nulidad matrimonial después de años en el Poder Judicial.

Facebook Comments