Monseñor Báez: Los regímenes autoritarios “practican una religiosidad atea”

El obispo auxiliar de Managua advirtió en Miami que los dictadores se sirven de la religión para sí mismos y se creen moralmente superiores al pueblo que oprimen

Mosaico CSI
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Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua. © Mosaico CSI | Archivo

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, advirtió este domingo 26 de octubre que los regímenes autoritarios practican una “religiosidad atea”, porque invocan el nombre de Dios sin reconocer sus culpas ni buscar el perdón.

Señaló, además, que esos gobernantes se sirven de la religión “para tranquilizar sus conciencias, usarla como sustento ideológico o ganarse la buena voluntad del pueblo sencillo y creyente”.

En la homilía de la misa que presidió en la Parroquia Santa Agatha en Miami, Florida, monseñor Báez reflexionó ampliamente sobre la parábola del fariseo y el publicano, narrada en el Evangelio de San Lucas, señalando que el fariseo representa la arrogancia religiosa, mientras el publicano simboliza la humildad que abre el corazón a la misericordia divina.

“El fariseo no ora, se alaba a sí mismo”, dijo monseñor Báez, agregando que, “aunque está en el templo de Dios, practica la religión del yo. Es la religión de quien, por adorar su propio yo, deja de adorar al verdadero Dios”.

Explicó que “es posible hacer una lectura social y política de la parábola, pensando en regímenes dictatoriales de nuestros países que continuamente mencionan a Dios e invocan su nombre, mientras oprimen, roban, irrespetan los derechos humanos y destruyen el futuro de nuestros pueblos”.

Apuntó que los regímenes autoritarios de nuestros países también “invocan a Dios y le dan gracias por las supuestas bendiciones que reciben, que en realidad son solo el resultado de sus políticas autoritarias y corruptas para afianzarse en el poder, enriquecerse cada día más y lograr sus propios intereses ideológicos”.

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“Como el fariseo de la parábola, los dictadores y quienes los apoyan creen que ‘no son como los demás’. Se creen una casta privilegiada y omnipotente, convencidos de que nacieron para mandar, que son dueños del país y superiores al resto de la sociedad a la que someten y agreden. Practican la religión del ‘yo’, exigiendo culto a sus personas e imponiéndose sobre el pueblo con aires mesiánicos como si fueran pequeños dioses. Usan a Dios solo para confirmar su autoritarismo, pero nunca le piden perdón pues no reconocen ninguna culpa. Practican una religiosidad atea. No sienten necesidad de la misericordia de Dios, ni reconocen su justicia”, afirmó.

Monseñor Báez insistió en que esa soberbia puede manifestarse también en la vida cotidiana.

“Somos como el fariseo cuando la religión nos convierte en personas egoístas y arrogantes, incapaces de reconocer nuestros errores y culpas”, explicó.

El obispo auxiliar de Managua recordó que la fe auténtica no se impone ni se ostenta, sino que se vive en la sencillez del corazón. “La oración del soberbio no llega al corazón de Dios, pero la oración del humilde lo abre de par en par”, expresó.

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