Monseñor Báez: “El silencio favorece a los opresores”

El obispo auxiliar de Managua afirmó que la oración y la palabra son caminos de resistencia frente al mal y la indiferencia

Mosaico CSI
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Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua.

“El silencio no es la mejor opción cuando es atropellada la dignidad de las personas”, expresó monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, en la misa que presidió este domingo 19 de octubre en la Parroquia Santa Ágatha, en Miami, Florida, Estados Unidos.

En su homilía, centrada en la necesidad de orar sin cansancio y mantener la esperanza activa frente a la injusticia, monseñor Báez reflexionó sobre el Evangelio de San Lucas que narra la parábola de una viuda que exige justicia ante un juez injusto.

A partir de ese pasaje, explicó que el mensaje de Cristo “enseña a orar siempre y sin desfallecer” y destacó la valentía de la mujer que, pese a su desamparo, se niega a guardar silencio ante la injusticia.

“Lo que pide no es un privilegio ni un gusto personal; pide justicia, lo que piden todos los oprimidos de la tierra”, expresó monseñor Báez, exiliado desde 2019 por amenazas de muerte en su contra.

Monseñor Báez permaneció en silencio durante un tiempo, dedicado a la docencia en un seminario en Miami. Pero, en agosto recién pasado, él y otros obispos nicaragüenses desterrados, fueron recibidos por el Papa León XIV en Roma. Después de ese encuentro, volvió a celebrar la misa dominical en la Parroquia Santa Ágatha, desde donde su voz ha recuperado fuerza profética y denuncia moral frente a los regímenes opresores.

En su homilía de este domingo, el obispo Báez señaló que la parábola enseña a resistir dos tentaciones comunes frente al mal: callar o responder con violencia.

“En sociedades injustas, el silencio favorece a los opresores”, afirmó, al destacar que la perseverancia de la viuda muestra el poder de la palabra y de la fe como herramientas de resistencia.

Monseñor Báez explicó que la oración es también un acto de confianza en Dios, incluso cuando la respuesta parece tardar.

“A veces sentimos que Dios no nos oye o tarda en actuar, pero Jesús nos invita a confiar en la bondad y la justicia de Dios”, señaló.

Recordó que los pobres y los pueblos oprimidos “no están solos”, porque “Dios conoce sus dolores y escucha sus gritos”.

El obispo aseguró que la fe sostiene la esperanza de quienes sufren y que la justicia divina prevalecerá sobre la injusticia humana.

“Dios tiene la última palabra en la historia y hará justicia a quienes le gritan día y noche”, dijo.

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Al mismo tiempo, reconoció que orar puede ser difícil: “Cansa la oración, cansa el silencio de Dios, cansa la espera aparentemente inútil… pero nunca hay que bajar los brazos”.

Monseñor Báez comparó la oración perseverante con una forma de rebeldía espiritual frente al mal.

“La oración es también una forma de rebeldía frente al mal y la injusticia”, afirmó. “Al orar reconocemos que solo Dios es Dios y protestamos ante la pretensión de divinizarse de los poderosos. Al orar nos oponemos a quienes piensan que las cosas no se pueden cambiar”.

Asimismo, el obispo describió la oración como “la respiración de la fe”, capaz de fortalecer la esperanza y renovar el compromiso con los demás. Invitó a los fieles a dedicar un momento diario a encontrarse con Dios: “Hablarle, mirarlo, escuchar su palabra y adorarlo. La oración nos hará más humanos y creyentes, purificará nuestros criterios egoístas y nos hará más fuertes, solidarios y fraternos”.

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