El obispo hondureño que abraza el dolor de Nicaragua

Desde la diócesis de Danlí, monseñor José Antonio Canales Motiño construyó una Iglesia cercana al pueblo y solidaria con los nicaragüenses perseguidos

Mosaico CSI
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Monseñor José Antonio Canales, ahora obispo emérito de la Diócesis de Danlí. © Mosaico CSI | Cortesía

Monseñor José Antonio Canales Motiño ha servido durante un poco más de ocho años al frente de la Diócesis de Danlí, en Honduras, con la serenidad de quien escucha y acompaña. Su voz, firme y cercana, cruzó fronteras para consolar a Nicaragua en tiempos de persecución. El Papa León XIV aceptó su renuncia por motivos de salud, y el pastor se despide con gratitud y sencillez.

En su boletín oficial y a través de la Nunciatura Apostólica en Honduras, la Santa Sede confirmó este viernes 10 de octubre que el Papa León XIV aceptó la renuncia de monseñor Canales al gobierno pastoral de la diócesis y nombró a monseñor Teodoro Gómez Rivera, obispo de Choluteca, como administrador apostólico durante la sede vacante.

Boletin Santa Sede
Boletín de la Santa Sede

Mientras tanto, el obispo de Danlí dirigió a sus fieles un mensaje de gratitud y esperanza.

“Un severo agotamiento físico y mental me impide continuar. Luego de un tiempo suficiente de recuperación, el Señor dirá en qué le puedo servir”, escribió el obispo en su mensaje al pueblo de Dios.

En el mismo texto, expresó su agradecimiento por haber tenido la oportunidad de “iniciar la diócesis, organizarla y constituir el Primer Plan Diocesano de Pastoral vigente a la fecha”.

Nacido el 19 de marzo de 1962 en La Lima, Cortés, monseñor Canales estudió Ciencias Jurídicas y Sociales en la Universidad Privada de San Pedro Sula antes de ingresar al Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa, donde completó su formación sacerdotal.

Posteriormente, obtuvo la licenciatura en Teología Moral en la Pontificia Universidad de México y fue ordenado sacerdote el 12 de octubre de 1996 para la diócesis de San Pedro Sula.

Durante su ministerio sacerdotal, ejerció como párroco, formador y responsable de varias áreas pastorales dentro de la Iglesia hondureña. En 2017, el papa Francisco lo designó primer obispo de la Diócesis de Danlí, erigida ese mismo año en el oriente de Honduras.

Obispo Canales Honduras
© Mosaico CSI | Cortesía

Desde entonces, monseñor Canales acompañó de cerca la vida de sus comunidades, fortaleció la pastoral de base y promovió la participación activa de los laicos. En su diócesis ha albergado a algunos sacerdotes nicaragüenses desterrados y exiliados por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

“Agradezco a todos los sacerdotes de la diócesis porque con ellos, hombro a hombro, hemos podido trabajar en esta viña del Señor, pensando siempre en el bienestar de las comunidades”, escribió el prelado en su mensaje de despedida, en la que también reconoció la labor de religiosas, catequistas y delegados de la palabra.

Un obispo con voz para Nicaragua

El ministerio de monseñor Canales trascendió el territorio hondureño. Desde la diócesis que limita con Nicaragua, el obispo observó de cerca el sufrimiento del pueblo nicaragüense que lleva años de represión religiosa y política.

En medio del silencio impuesto a la Iglesia nicaragüense, la voz de monseñor Canales ha sido firme en exigir respeto y libertad.

Su amistad con monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de Matagalpa —encarcelado y luego desterrado por el régimen de Daniel Ortega—, marcó una conexión profunda con la Iglesia nicaragüense.

Monseñor Canales con monseñor Álvarez
© Mosaico CSI | Archivo

En diversas entrevistas concedidas a Mosaico CSI, monseñor Canales expresó su cercanía y su dolor ante la persecución de sacerdotes y laicos. “La Iglesia no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de nuestros hermanos nicaragüenses. Si una parte del cuerpo sufre, todos sufrimos con ella”, afirmó en una de esas conversaciones.

Su postura generó respeto dentro y fuera de Honduras. El padre Erick Mauricio Díaz, sacerdote nicaragüense exiliado y estudiando en España, expresó públicamente su gratitud al obispo. En un mensaje difundido en redes sociales, escribió:

“Monseñor Canales ha sido un pastor cercano, sencillo y profundamente humano, que supo estar siempre del lado de su pueblo. Su voz se alzó en momentos difíciles, especialmente en defensa de la Iglesia y del pueblo de Nicaragua, orando y exigiendo con valentía la liberación de monseñor Rolando Álvarez.”

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El padre Díaz añadió que el retiro del obispo “no significa el fin de su amor por la Iglesia” y agradeció “su testimonio de fe, su cercanía con los pobres y su fidelidad a Cristo y a su pueblo”.

Gratitud y perdón como cierre de una etapa

En el mensaje con el que concluye su episcopado, monseñor Canales pidió perdón “a cada una de las personas que por diferentes motivos, razones o circunstancias en algún momento sintieron que los ofendí” y agradeció a las comunidades de Texiguat, Trojes, El Paraíso y Danlí, que siempre lo recibieron “con entusiasmo, alegría y muestras de gran aprecio”.

Monseñor José Antonio Canales Motiño deja el gobierno de su diócesis, pero conserva el respeto y el cariño de su pueblo, así como la gratitud de muchos nicaragüenses que encontraron en él una voz solidaria.

El Papa aceptó su renuncia, pero su testimonio pastoral sigue en pie. En cada palabra y cada gesto, el obispo de Danlí recordó que la fe se mide en cercanía, en verdad y en esperanza compartida.

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