Trabajadores del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo levantan un “chayopalo” en el Parque Central de Jinotega, frente a la Catedral San Juan Bautista y la Capilla de Adoración Perpetua en el principal templo católico de la Diócesis.
Murillo llama a estas estructuras metálicas “árboles de la vida”, mientras la población las conoce como “chayopalos”, en alusión a su apodo y al carácter esotérico que promueve con estos símbolos en espacios públicos.

El nuevo “chayopalo” ocupa el espacio frente a la entrada principal del templo y provoca rechazo entre fieles y vecinos.

Muchos interpretan la obra como una demostración de poder de Murillo frente a la Iglesia, en una diócesis marcada por el destierro de su obispo, monseñor Carlos Enrique Herrera Gutiérrez.
Monseñor Herrera, franciscano y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, vive en el exilio desde el 13 de noviembre de 2024.
Días antes de su destierro, denunció durante una misa que la Alcaldía de Jinotega —bajo el mando del sancionado Leónidas Centeno— interrumpía las celebraciones religiosas con música a alto volumen.
El “chayopalo” que los trabajadores levantan frente a la Catedral es el segundo que el régimen ordena en Jinotega.
Hace un año, en octubre de 2024, fue instalada otra “arbolata” en el Parque Otto Casco, dentro de un plan que sumó 97 estructuras metálicas en 25 municipios del país entre junio y diciembre de ese mismo año.
El régimen mantiene en secreto el costo de estas obras. El medio Confidencial documentó que en 2017 cada “árbol de la vida” costaba unos 20,000 dólares, sin incluir electricidad, mantenimiento ni seguridad.
Según esa publicación, cada grupo de estructuras contaba con vigilancia permanente, lo que incrementaba el gasto.

Facebook Comments