El expresidente de Costa Rica Miguel Ángel Rodríguez Echeverría advirtió que la persecución contra cristianos en el mundo sigue vigente y se manifiesta en asesinatos, censura, expulsiones y restricciones a la libertad religiosa. En una columna publicada este lunes 21 de julio en el sitio Delfino, reflexionó sobre la situación global de los cristianos perseguidos, y destacó el caso de Nicaragua como uno de los más graves y cercanos.
En una columna titulada “El martirio de cristianos no es solo memoria del circo romano”, Rodríguez —también exsecretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA)— afirma: “En nuestros días la persecución contra los cristianos lleva al asesinato, al ataque a las iglesias, al encarcelamiento y a las persecuciones y violencia”.
El también abogado, catedrático y PhD en Economía, quien se presenta públicamente como esposo, papá, abuelo y saprissista, señala que esta realidad afecta a cristianos católicos, ortodoxos, protestantes y evangélicos en más de 60 países, citando informes de organizaciones como la Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada y Puertas Abiertas.
Entre los países con mayores restricciones y agresiones contra cristianos menciona a China, India, Corea del Norte, Nigeria, Irán y Afganistán. Sin embargo, destaca que “la más cercana persecución contra el cristianismo es la muy reciente que se agravó cruelmente a partir de 2018 en Nicaragua”.
En ese sentido, Rodríguez recuerda que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo expulsó al Nuncio apostólico, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag, y que: “De los 9 obispos de la Conferencia Episcopal de ese hermano país cuatro han sido expulsados y a dos se les ha revocado su nacionalidad”.
Rodríguez menciona al obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez (a quien nombra equivocadamente como Orlando en el artículo), y a los obispos Rolando José Álvarez Lagos, de Matagalpa; Isidoro del Carmen Mora Ortega, de Siuna; y Carlos Enrique Herrera, de Jinotega, actual presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.
El expresidente costarricense respalda sus afirmaciones en el informe “Nicaragua: Una Iglesia perseguida”, elaborado por la abogada y defensora de derechos humanos Martha Patricia Molina, quien documenta 971 actos de hostigamiento contra la Iglesia Católica entre 2018 y 2024.
“Incluyen la expulsión de 266 religiosos, 167 de ellos sacerdotes además de los 4 obispos y del nuncio”, cita Rodríguez.
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También refiere la expulsión de órdenes religiosas como los Jesuitas y las Misioneras de la Caridad, fundada por Santa Teresa de Calcuta, y la prohibición de actividades de fe: “Once mil setecientas sesenta y tres procesiones y actividades religiosas han sido prohibidas por la Policía Nacional desde el año 2019 a diciembre de 2024”, señala.
Rodríguez añade que el régimen nicaragüense ha cerrado y confiscado los bienes de al menos cuatro universidades católicas: “la Universidad Juan Pablo II, con sedes en Managua, Juigalpa, Granada, Matagalpa; la Universidad Cristiana Autónoma de Nicaragua (UCAN) con sedes en Chinandega, Estelí, Juigalpa, León, Masaya, Matagalpa; la Universidad Centroamericana (UCA), de los padres jesuitas, una de las de mayor prestigio en América Central y la Universidad Católica Inmaculada Concepción”; además de medios de comunicación religiosos, organizaciones sin fines de lucro —como Cáritas Nicaragua— y otras propiedades vinculadas a la Iglesia.
Cierra su reflexión con un llamado a la solidaridad activa: “Debemos apoyar a nuestros hermanos en la fe que sufren persecución por su cristianismo. Debemos apoyarlos sin odio a los perseguidores, pero sin tregua en la oración y en la acción para defender los derechos de los perseguidos”.

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