Lo que pasa del otro lado del río Bocay

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Los lugareños de comunidades al norte de Ayapal optan por no comentar que es lo que les atemoriza. Pero más de alguno dice, que el desplazamiento de varios grupos armados les ha hecho perder la calma.

Elízabeth Romero, LA PRENSA, 16 de marzo de 2016

Muchas de las escuelas del sector --- en su mayoría rústicas, forradas de madera, de piso de suelo--- donde imparten la enseñanza a través de la modalidad de multigrado, están bajo candados. LA PRENSA/ O. NAVARRETE
Muchas de las escuelas del sector — en su mayoría rústicas, forradas de madera, de piso de suelo— donde imparten la enseñanza a través de la modalidad de multigrado, están bajo candados. LA PRENSA/ O. NAVARRETE

Hace unos dos meses un grupo armado incursionó a la comunidad de Pueblo Amado, una de la más alejadas al norte de Ayapal, al otro lado del río Bocay. Allí, el cabecilla reunió a la comunidad y presentó amarrados al menos a tres sospechosos de delinquir y empezó a arengar sobre diversos temas frente a la comunidad, según lo comprueba un vídeo grabado por un habitante del lugar y que circula entre pobladores de esas comunidades rurales.Charlys-guia

En Pueblo Amado, el cabecilla del grupo alegó que están en contra de quienes delinquen, a los que informan a las autoridades y mencionó directamente “a los CPC” y a la Policía.

“No queremos lenguón, gente sapa”, se aprecia la advertencia del cabecilla en el vídeo casero, al tiempo que les dice a los policías que mejor les queda renunciar.

Después de eso, dicen los pobladores la información corrió como “reguero de pólvora” en las comunidades vecinas distantes a más de 15 kilómetros de Ayapal, al otro lado de río Bocay, en esa población del municipio de San José de Bocay, donde actualmente en las comunidades sus habitantes viven una aparente calma, pues la situación de amenaza ha trascendido y más que todo se ve expresado en el sector educativo.

Byron Olivas, alega que tiene poco de habitar en Turuwas de Abajo, él posee una pequeña pulpería e igual sale a vender por las comunidades y aunque aclara que allí no ha visto grupos armados, sí, por otras zonas. “Yo salgo a vender, la gente dice que les da miedo, por la zona de Runflín, Plan de Grama, sí los he visto”, indicó Olivas, quien al tiempo señala: “por pueblo Amado, vive una tía mía, allí dejaron papeles para que enviaran a las otras comunidades que les dijeran (a los maestros) que no había clases”.

Comúnmente Ayapal se asocia con noticias trágicas. La muerte de 75 niños en la década de los 80, cuando eran evacuados desde la ribera del río Coco, en un helicóptero de la entonces Fuerza Aérea Sandinista que se desplomó, según se conoció años después, por desperfectos mecánicos y más recientemente, en 2013, con las muertes de diez personas, cuatro de ellas policías, de manos de miembros de la secta de William Branham.

Tres años después de este último hecho, algunos pobladores creen que fue resultado más que todo de un mal manejo de la situación por parte de las autoridades que se habrían apresurado en su actuación, porque todavía nadie comprueba que el hombre que dio inicio a la matanza verdaderamente pretendía robar los productos que había solicitado.

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SOLO MATRICULARON

Este año, los maestros únicamente llegaron a sus escuelas en esa zona a realizar la matrícula correspondiente al año escolar 2016, pero nunca iniciaron el año académico.

Muchas de las escuelas del sector — en su mayoría rústicas, forradas de madera, de piso de suelo— donde imparten la enseñanza a través de la modalidad de multigrado, están bajo candados.

En muchos de los lugares son pocos los que se deciden comentar las causas de fondo, por los cuales sus hijos en edad escolar no están en clases. La mayoría, expresa su temor de referirse al tema y dicen solo estar a la espera de que lleguen los maestros.

No obstante, el tema parece ser del dominio público, pero son pocos los lugareños que se atreven a hacer referencia al mismo, mucho menos a conversar con periodistas sobre quiénes son esos grupos que se desplazan por esa zona, por el temor a posibles represalias de parte de las autoridades.

LA PRENSA buscó a las autoridades educativas en la delegación municipal y departamental, así como las autoridades policiales pero alegaron que no estaban los funcionarios responsables.

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En el casco urbano de Ayapal, donde la actividad económica no ha variado y sus habitantes aparentan una vida normal, es un rumor a voces que un poco más de 53 maestros han preferido no ingresar a las comunidades.

Solo en Turumwás Arriba, distante a unos 14 kilómetros de Ayapal, al que se llega por caminos pedregosos y bien deteriorados, alrededor de 120 niños de educación primaria de la escuela Ernesto Cardenal, se han quedado a la espera de la llegada de los tres educadores.

Uno de los miembros de la Asociación de Padres de Familia de ese centro de enseñanza, expresó su temor a represalias si emitía su criterio sobre esta situación. Pero de forma anónima expresó que de acuerdo a la información que conocen antes del inicio de las clases otro grupo de rearmados, o los “del monte” como prefieren referirse a ellos en todo ese municipio, realizó una reunión en la comunidad de San Miguel de Atapal, donde determinaron que “las clases quedaban prohibidas …supuestamente ellos dicen que son rearmados, andan en oposición al Gobierno”.

El padre de familia mencionó comunidades como Wina– donde otros pobladores hablan que allí se han registrado choques armados– Atapal, Atapalito, Turuwas Abajo y Turuwas Arriba, entre otras, son parte de las comunidades donde los alumnos no han recibido clases en el presente año escolar 2016.

“Los maestros dicen que prefieren que los corran pero no van arriesgar la vida”, expresó el miembro de la Asociación de Padres de Familia en Turuwas Arriba.
En Turumwás Abajo, igual pasa con el centro escolar San Francisco, una escuelita donde imparten la primaria en dos aulas de clase.

También hay otras versiones que indican que los maestros que no han llegado a sus escuelas ha sido porque han recibido mensajes escritos en los que les advierten que se abstengan de llegar a sus centros de trabajo.

El padre Carlos Blandón, quien atiende la zona de Ayapal, un tanto parco se limitó a referir que supo que los niños no han recibido clases en esa zona durante el presente año escolar; pero aclaró, que él desconoce las razones por las cuales ocurre esta situación. Aunque aclaró, que recién él estuvo en una misión por esa zona de San José de Bocay y todo está normal.

53 es el número estimado de maestros que han dejado de asistir a sus comunidades por el temor a represalias de grupos armados que se desplazan por comunidades de Ayapal, ubicadas al norte del río Bocay. En esa zona no ha iniciado el año escolar.

“PERDER LA VIDA O PERDER EL TRABAJO”

Rosalba Molinares, de 30 años y madre de una de las niñas que se ha quedado a la espera de los educadores en San Francisco, señala que según conocen “(los armados) vinieron a la escuela de Wastarín, ellos (los maestros) no hicieron caso, fueron a dar clases, entonces volvieron a llegar (los armados) a decirles ‘¿que qué querían? ¿perder la vida o el trabajo?’”.

Fue por ello, que los maestros de esa comunidad de Turunwás de Abajo, dijo, también optaron por no regresar.

“Nosotros decimos que son gente que andan armados, aquí no han pasado pero sí, por Wastarín”, manifestó Molinares, quien refirió que ese lugar está distante a una media hora a pie de donde ella habita.

“Ellos hacen mal con cortar las clases”, sostuvo Thelma Osorio, de 48 horas, pues recordó que con la ausencia de los maestros “ Los pobres niños se quedan rudos”. Tras señalar Osorio que el temor de los maestros no es infundado, pues “ (Los grupos) no es a uno que han matado, a los que trabajan con el Frente”. Y aclara que ella no milita en ningún partido.

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