El hostigamiento de Daniel Ortega a los medios

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Octavio Enríquez y Leonor Álvarez, LA PRENSA, 03 de enero de 2016

Se intentó callar al “mensajero” en Nicaragua durante 2015. Periodistas y catedráticos coincidieron en que el ejercicio de la profesión periodística es difícil en el país, pues se agredió de diversas maneras “el derecho a saber” de la población.

En los miércoles de protesta, han agredido a periodistas, miembros de la oposición y ciudadanía en general. Foto/Manuel Esquivel/LA PRENSA
En los miércoles de protesta, han agredido a periodistas, miembros de la oposición y ciudadanía en general. Foto/Manuel Esquivel/LA PRENSA

El organismo Reporteros Sin Fronteras (RSF) publicó, a finales del año pasado, un balance sobre la situación del ejercicio periodístico en el mundo. 67 reporteros fueron asesinados cuando ejercían su trabajo, mientras la cifra fue elevada a 69 en otro informe del Comité para la Protección de los Periodistas. México destaca como uno de los casos más dramáticos.

“Hay varias maneras de matar a un mensajero. Una es la muerte física. Pero si impedís que el mensajero alcance a elaborar el mensaje, si ponés barreras a la difusión del mensaje, si le arrebatás los medios al mensajero para que no difunda el mensaje, si destruís la credibilidad del mensajero, si acosás o amenazás o encerrás al mensajero, lográs exactamente lo mismo. En Nicaragua se ha empleado esa diversidad de estrategias para lograr lo mismo que se logra al eliminarlo físicamente”, dijo el periodista Alfonso Malespín.

Según Malespín, no es en vano que en el examen periódico universal de Naciones Unidas se exhorte al gobierno de Daniel Ortega a respetar, promover y defender la libertad de expresión en todas sus formas.

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Aunque la administración Ortega considere que sí hay libertad en el país, Malespín dice que la política de “información contaminada” ha dañado el periodismo, a los medios de comunicación y al final el derecho a saber de la población.

Desde enero de 2007, cuando Ortega retomó el Ejecutivo y la primera dama, Rosario Murillo, la secretaría de Comunicación, se planteó una estrategia de comunicación que difunde la información únicamente a través de los medios afines a la familia presidencial para evitar la “contaminación del mensaje”.

“No hay cifra a mano, pero es relativamente fácil documentar la cantidad de medios, programas y periodistas atacados por el régimen de Ortega. Ha sido sistemática la agresión al Derecho a Saber”, reiteró.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) denunció en marzo pasado que la libertad de expresión se deterioraba a medida que se consolidaba un gobierno autoritario, que “controla todos los poderes del Estado, las municipalidades, Policía y el Ejército”: en octubre pasado advirtió sobre la concentración de medios en poder del gobierno.

“Periodismo dividido y confrontado”

Guillermo Cortés Domínguez, profesor y periodista, dijo que lo lamentable de la situación actual es que el periodismo en Nicaragua está dividido, confrontado y limitado en su función informativa.

“Por un lado, los periodistas oficialistas y oficiosos, disfrutan en una burbuja de bienestar y seguridad material, repitiendo el discurso oficial, sin ninguna oportunidad real de decir algo propio; por otro, periodistas cohibidos, temerosos, amedrentados, cabizbajos, que forzadamente siguen la línea oficial, y que de vez en cuando pueden tener un enfoque crítico; en un tercer lado, están los periodistas asalariados de los medios opositores y críticos al gobierno, con bienestar material y una amplia agenda informativa; y finalmente, periodistas independientes, críticos del gobierno, expuestos a que en cualquier momento los hiera ‘La Espada de Damocles’”, describió Cortés.

De acuerdo con el especialista, en términos gremiales la situación no pinta bien para el periodismo, pues hay varias organizaciones inactivas, y con poca membresía en otros casos.

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“La principal dificultad que enfrentan los reporteros es la falta de acceso a la información pública de las instituciones de gobierno y de Estado; y el no acceso a las actividades de prensa de estas instituciones. Otra dificultad es la falta de una agenda informativa propia en medios de comunicación independientes del gobierno. Es dificultad, y también un peligro, las agresiones de turbas paramilitares del gobierno que en actividades callejeras agreden a periodistas no oficialistas. Para los reporteros que tienen su propio espacio de comunicación, también es una dificultad no contar con publicidad estatal, a no ser que se dobleguen a repetir únicamente el discurso oficial”, advirtió Cortés.

La situación de los reporteros en los departamentos es más complicada en algunos que en Managua.

“Las dependencias estatales y municipales ni siquiera invitan a conferencias de prensa y tampoco brindan entrevistas o información”.
Luis Eduardo Martínez, corresponsal LA PRENSA Matagalpa.

“Hay medios que funcionan como partidos políticos escritos, hablados y televisivos, allí ya no ves un enfoque noticioso nunca”.
Bayardo Arce, asesor Presidente, Canal 12, diciembre 2015.

“La autocensura priva, por sobrevivencia y por miedo a perder la vida o que nos violenten física y emocionalmente o a alguien de nuestras
familias”.
Azucena Castillo, directora de Radio Universidad.

Galería de abusos

E l ocho de julio de 2015, motorizados y policías agredieron a los periodistas Moisés Castillo, Larry Sevilla, el fotógrafo de LA PRENSA Jorge Torres y el fotoperiodista de AP (Associated Press), Esteban Félix, durante la cobertura de los miércoles de protesta en las inmediaciones del CSE.

Castillo grababa un vídeo cuando recibió los primeros golpes; Sevilla transmitía en vivo cuando le arrebataron el teléfono celular y lo detuvieron; mientras que Torres tomaba fotografías para LA PRENSA cuando un antimotín le dañó a bastonazos la cámara, igual que a Félix.

Los miércoles de protesta, en que la oposición pide elecciones libres y transparentes, se volvió un escenario adverso para el ejercicio profesional. El 11 de noviembre, los periodistas de LA PRENSA, Emiliano Chamorro y Xochilt Gutiérrez, fueron golpeados por miembros de la Resistencia Juvenil por la Dignidad Nacional (Rejudin) y miembros de la Fundación Forjando el Futuro Nicaragüense (Forfunic).

Ese día también resultaron agredidos el camarógrafo de Canal 14, Luis Mora, quien recibió un golpe con un casco de motocicleta en su cámara, para impedir que siguiera grabando los actos de vandalismo.

La periodista René Lucía, de la agencia internacional ACAN EFE, fue perseguida por un grupo de jóvenes con pasamontaña que intentaban despojarla de su cámara fotográfica, pero los trabajadores de la Alcaldía de Managua la auxiliaron. El periodista de sucesos de canal 8, Lenín Franco, también fue víctima del vandalismo al recibir varios golpes y el robo de su equipo de trabajo.

En 2015, la periodista de Bilwi, Georgina Vargas, denunció que fue amenazada de muerte tras publicaciones de los conflictos de tierras entre indígenas y colonos, también fue amenazada por la Policía con ser encarcelada, según denunció. El 14 y 15 de septiembre a los periodistas de LA PRENSA se les impidió entrar a las actividades patrias sin ofrecer alguna explicación. El gobierno niega información pública a periodistas independientes.

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