Debió prevalecer la Regla 9.02 de las Reglas Oficiales del Beisbol

CNBS erró en su resolución ordenando la reanudación del tercer duelo de semifinales entre Bóer y Matagalpa ganado por la tribu norteña

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Los árbitros, según las Reglas Oficiales del Beisbol, son la máxima autoridad en el terreno de juego. MOSAICO CSI
Los árbitros, según las Reglas Oficiales del Beisbol, son la máxima autoridad en el terreno de juego. MOSAICO CSI

Cuando el entrenador de los Indígenas de Matagalpa, Rommel Velásquez incursionó al terreno de juego para hablar con el lanzador Armando Montenegro, el manager del Bóer, Ronald Tiffer, reclamó que el zurdo tenía que ser retirado inmediatamente del montículo, en virtud de la “Regla 8.06” de las Reglas Oficiales del Beisbol.

Tiffer alegó que Velásquez incursionó dos veces al círculo que bordea el montículo.

El árbitro principal, Marlon Barquero, llamó a los demás jueces, pero ninguno vio el “doble ingreso” de Velásquez y permitieron que Montenegro continuara forjando una gran actuación monticular frente a la tribu capitalina.

La Regla 8.06, invocada por Tiffer, limita el número de visitas que un dirigente o entrenador puede hacer a cualquier lanzador en una entrada cualquiera y establece que una segunda visita al mismo lanzador en la misma entrada resultará en la remoción o sustitución automática del juego de ese lanzador.

La regla establece que el dirigente o entrenador “ha terminado su visita al montículo cuando abandone el círculo de 18 pies que rodea la goma de lanzar”. En eso fue fundamentada la resolución adoptada por la Comisión Nicaragüense de Beisbol Superior (CNBS) para ordenar la reanudación del juego a partir del tercer inning cuando habría ocurrido la violación a la Regla 8.06.

La televisión mostró que Velásquez entró, salió y volvió a ingresar a ese círculo. Sin embargo, no existe reglamento sobre el uso de imágenes televisivas para revertir fallos arbitrales en los juegos del Pomares 2016.

De modo que, el “doble ingreso” de Velásquez se convirtió en un asunto de “Apreciación” (Adjudged), que no es más que una “decisión basada en el juicio del árbitro” y que están normadas en la Regla 9.02.

Cualquier decisión de un árbitro que requiera su apreciación o juicio, tales como, pero sin limitarse a, si una bola bateada es “fair” o “foul,” si un lanzamiento fue “strike” o bola, o si un corredor fue “safe” o “out,” es final.  Ningún jugador, dirigente, “coach” o sustituto, podrá objetar tales decisiones de apreciación”.

Los árbitros en el encuentro “apreciaron” y decidieron que no hubo “doble ingreso” de parte de Velásquez al montículo. Esa apreciación debe ser final como lo establece la regla 9.02 de las Reglas Oficiales del Beisbol.

Son incontables las situaciones y circunstancias que en un partido de beisbol están a merced de la “Apreciación” de los árbitros y estos humanamente tienen sus aciertos y desaciertos que de alguna manera inciden en el resultado de un partido.

Por ejemplo, el 6 de agosto reciente, en el estadio Chale Solís de Matagalpa, por ejemplo, el zurdo Elvin García, jugando para el equipo de Estelí, lanzó nueve entradas y blanqueó 1×0 a los Indígenas de Matagalpa, cuyo estelar, Berman Espinoza, cargó con el revés.

Berman tenía sin hits a Estelí pero, con dos outs, en el cuarto inning, rápidamente montó en dos strikes al zurdo y cuarto bate esteliano Moisés Flores. El diestro matagalpino realizó otros dos lanzamientos consecutivos sobre el pentágono y en cuestionadas “apreciaciones”, el árbitro principal consideró que fueron envíos malos, aunque, para los Indígenas y sus aficionados, el bateador “había sido ponchado dos veces en el mismo turno”.

En conteo de 2-2, Flores conectó de jonrón por el bosque derecho y fue la única carrera del encuentro. De manera que sí, la apreciación del árbitro en ese caso, incidió en el resultado final del juego, sin que eso se considere una violación a las Reglas Oficiales del Beisbol que definen expresamente el término de “bola” (Regla 2.0).

En otras palabras, una “apreciación” arbitral –por mala que sea- debe considerarse como una “decisión final” y en el caso ocurrido con Velásquez, la noche del 5 de octubre, los árbitros se reunieron y ninguno vio la “doble” incursión del entrenador que alegó el Bóer.

De haberlo apreciado, seguramente que el juez Barquero, uno de los mejores árbitros en el Pomares –de hecho, por esa condición de estar entre los mejores es que la CNBS lo tiene arbitrando en las semifinales– hubiese obligado la salida del lanzador Montenegro.

Pero, Barquero no lo vio así. La CNBS apunta en su resolución que el incidente ocurre cuando el árbitro dio la espalda al montículo para regresar a su posición detrás del pentágono.

Barquero, sin embargo, llamó a los demás árbitros quienes, de acuerdo con las Reglas Oficiales del Beisbol, pudieron haberle confirmado la “doble incursión” de Velásquez, pero todos coincidieron en “apreciar” que no ocurrió.

De manera que debió prevalecer la aplicación de la Regla 9.02.

MATAGALPA NO SOSTUVO PROTESTA

Por otra parte, Ramiro Toruño, el manager de los Indígenas de Matagalpa, protestó el primer juego de las semifinales por la participación de los peloteros del Bóer, Edgard Montiel y Kenni Alegría, en un reciente torneo internacional de softbol, lo que contraviene el artículo 27 del Reglamento de Ética y Disciplina vigente para el Pomares 2016.

Montiel y Alegría han continuado en las alineaciones del Bóer en los dos partidos siguientes, a pesar de que el artículo 13 del mismo reglamento, establece que “el jugador cuestionado queda SUSPENDIDO de su Equipo mientras tanto el Comisionado de la Liga no resuelva lo correspondiente”.

Sin embargo, el equipo Indígenas de Matagalpa no oficializó la protesta porque un miembro de la CNBS habría dicho a un directivo norteño que “nunca iba a prosperar y que ese dinero mejor sería para pagar a los jueces”.

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